No sé qué es una revolución, por eso no sé qué se pudiera salvar de ella. Preferiría salvar de ella todo lo que no atente contra sí misma, la institucionalidad definitivamente atenta contra la Revolución. A la Revolución habría que salvarla del Estado y sus instituciones, ese estiramiento en su forma institucional es el mayor daño que se le puede causar a toda esa lógica increíblemente creativa como es una revolución. Para seguir leyendo…
Responder