Ramón Fernández Larrea: ·Adiós al G2 cubano·

DD.HH. | 18 de marzo de 2021

Se estudia la posibilidad de convertir la sede de la Seguridad del Estado en un museo de los horrores, o quizás darle un uso social más acorde con las necesidades del país. Hasta un gracioso propuso convertir el edificio, la antigua Villa Marista, en la sede nacional de las Damas de Blanco, idea que el buró político rechazó de inmediato. Tras desmovilizar a sus agentes, a los que no pasen a retiro forzoso, habría que buscarles ocupación acorde a sus habilidades.  No sería descabellado que muchos engrosen las filas del personal de las agencias de viaje y envíos, corriendo el riesgo de que, por costumbre adquirida en la práctica de tantos años, veten a algunos viajeros o destripen la paquetería que se pretende enviar. Para seguir leyendo…