Antonio Enrique González Rojas: Claves para (no) descifrar el ‘Código Marcos’. Entrevista a dos voces con Liena Cid y Patricia Pérez

Continuamos nuestro Dossier «Sin permiso de ‘papá’ Ordaz», dedicado a la relación cine, institución psiquiátrica y neurodivergencias en Cuba, con la aguda y a la vez muy delicada reflexión que la realizadora Patricia Pérez y la guionista Liena Cid hacen de la filmación de ‘Código Marcos’ y del Trastorno del espectro autista (Tea) tanto en el propio documental como en la vida.
Disfruten
______________
Código Marcos (2025) es una suerte de autorretrato coral tejido por la cineasta cubana Patricia Pérez y la guionista Liena Cid, una madre migrante cubana en España, junto a sus hijos Pablo y Marcos. Este último, el más pequeño, vive con Trastorno del espectro autista (Tea). Es una condición que lo singulariza dentro de un espacio vital, en un mundo siempre tendiente a esa homogeneización y la estandarización arbitraria que se conoce comúnmente como “normalidad”; en detrimento de la diversidad casuística.
Consecuente con el territorio que visita y visibiliza, este es un documental diverso, complejo, fractal. Abre numerosas interrogantes sobre lo íntimo y lo institucional; lo emotivo y lo social; la maternidad y la descendencia, sin pretender respuestas categóricas ni didácticas. Es una epopeya mínima que se proyecta sobre el tapiz del mundo y lo matiza.
El eje alrededor del cual se trenza y expande el relato es Marcos, pero la película lo representa en perenne interacción con su contexto familiar, cartografía las resonancias suyas en las vidas de Liena y Pablo, y viceversa. Articulan entre ellos un triángulo de tensiones, avances, repliegues, resiliencia, paciencia, desesperación. Una carta de navegación por la terra incognita que siempre será la vida humana. Alrededor de ellos orbita la mirada de Patricia Pérez.
La película propone un código que nunca podrá ser descifrado desde la prepotencia moderna, sino desde el abandono —justo en el umbral perceptivo y emotivo—, de todo prejuicio y lógicas asentadas.
Producida por la compañía española La Terraza Films, Código Marcos fue estrenado en España el 4 de abril de 2025. Su palmarés incluye el Premio “Faro de Plata” a la mejor película de la sección “Cantabria Infinita” del 9° Festival de Cine de Santander, FCS —celebrado del 12 al 18 de septiembre de 2025—, y el Premio al mejor largometraje documental en Inclús, Festival Internacional de Cine y Discapacidad de Barcelona —celebrado del 10 al 16 de diciembre 2025.
Código Marcos ha sido incluido en las selecciones oficiales de la edición 57 de Alcances, Festival de Cine Documental de Cádiz (26 de septiembre al 3 de octubre de 2025); del 17° Seattle Latino Film Festival (10 al 18 de octubre); y del IV Festival de Cine Europeo y Valores Democráticos, FESCIVAL, de Segovia (15 al 20 de octubre). Además de exhibirse en más de veinte ciudades españolas y finalmente en La Habana, como parte del espacio alternativo El Observatorio.
Con Liena y Patricia conversé en busca de algunas claves para descifrar ideas y procesos acerca del enigma que siempre debe seguir siendo el Código Marcos. O quizás para hallar muchas más preguntas…
¿Qué fue primero: la decisión de hacer una película y comenzar a filmar; o comenzar a filmar la cotidianidad de Liena, Marcos y Pablo, y luego hacer una película con los registros audiovisuales?
Liena Cid (LC): La decisión de hacer una película. Luego comenzamos a registrar.
Patricia Pérez (PP): Lo primero fue la necesidad de Liena de hacer una película. Y una vez que la compartió conmigo decidimos que la haríamos juntas. Lo que sí tuvimos claro desde el principio es que había que filmar lo cotidiano de esa familia porque ahí estaba el corazón de la película que queríamos contar.
¿Qué referentes audiovisuales, ya sean del cine cubano o del cine del resto del mundo, pudieron explorar para construir la película?
PP: Pues la verdad es que este tipo de preguntas siempre me resultan muy complicadas. Por lo general veo una película, la disfruto, pero no se me queda como un referente para algo que yo vaya a hacer. Disfruto mucho del cine, pero como una espectadora más. En el momento de crear, trabajo desde mi intuición absoluta y desde lo que el material me ofrece. Sin referentes.
LC: La verdad es que vimos muchas películas, pero ninguna como referente a seguir. Nos servían para decidir lo que no queríamos, más que para inspirarnos. Una que nos gustó mucho a las dos por la forma narrativa es un largometraje documental francés que se llama Adolescentes (2019), dirigido por Sébastien Lifshitz; y de cine cubano: Quiero hacer una película (2020) de Yimit Ramírez, que nos ayudó a entender el papel que queríamos que tuviera la cámara en la película.

En una secuencia de la película, Liena Cid habla de la soledad que siente como madre de un niño con trastorno del espectro autista dentro de la comunidad de progenitores de la escuela. ¿Qué dice esto sobre las políticas educativas por las que se rigen las escuelas?
LC: Es un tema político porque son decisiones que se deben tomar a nivel económico y no se toman. No destinan recursos, como integradores sociales o profesores de apoyo específico para el alumnado con necesidades educativas especiales. No se adaptan los contenidos a las necesidades cognitivas de los alumnos. Se prioriza el sistema de educación especial, que termina aislando a las personas con discapacidad, ya que les obliga a recorrer un camino paralelo. La consecuencia es que cuando crecen y se tienen que incorporar a entornos laborales tienen más dificultades. Y luego, a nivel de convivencia social, se naturaliza este aislamiento, por lo que el estigma se vuelve el único camino posible para estas personas.
¿Qué carencias identifican en las escuelas a la hora de acoger niños con estas características?
LC: Falta de profesores de apoyo, profesorado sin formación específica sobre los diferentes estilos cognitivos. En el grado general del magisterio, la formación específica en neurodivergencia representa apenas un 4 o 5 por ciento del total de la carrera.
De los 240 créditos totales, habitualmente solo seis o doce se destinan a asignaturas de atención a la diversidad, lo que deja a los docentes con una base teórica mínima para enfrentar la realidad de la inclusión. También la ausencia de programas específicos de habilidades sociales; en caso de que los hubiera, tampoco hay personas que los implementen en los recreos de los colegios. Está demostrado que los niños con algún tipo de dificultad de aprendizaje tienen también dificultades para socializar, lo que sirve de abono a situaciones de bullying.
¿Consideran que el sistema educativo español está listo para comprender y asumir a niños con autismo en las escuelas?
LC: No, para nada, y cada año recortan más. Las Aulas Tea, por ejemplo, que podrían ser una buena solución, no funcionan bien la mayoría de las veces porque los profesionales que entran no tienen formación específica en Trastorno del espectro autista.
Han estudiado educación especial, por ejemplo, pero el Tea tiene características propias para las que no valen la mayoría de los conocimientos de otras condiciones del neurodesarrollo. También el sistema, hasta conceder plaza fija, provoca mucha rotación, algo que es terrible para los chicos autistas, que tienen como dificultad principal la rigidez y las dificultades para enfrentarse a los cambios.
Quisiera conocer sobre el proceso de montaje de la película. ¿De cuántas horas de material disponían?
PP: No sabría decirte de cuántas horas disponíamos en total, porque partimos de un material muy variado, grabado con diferentes cámaras, calidades, etc., y eso hace muy complejo contabilizar el archivo. Lo que sí te puedo decir es que teníamos mucho material y estuvimos filmando casi hasta dos semanas antes de tener el corte final.
Hubo una primera etapa del montaje que duró un mes más o menos, tal vez más, en que estuvo trabajando Liena a solas, revisando todo el archivo y eligiendo las escenas que luego yo usaría para editar. Esa primera criba debió dejar unas 20 horas más o menos.
LC: Nunca las contamos. Yo hice una primera criba que duraba once horas. Luego las dejé en seis. Patricia finalmente dejó 2:30. Allí dentro estaba la película, teníamos que buscar la manera de armarla.
¿Por qué se decidieron por un montaje no lineal, que alterna diferentes temporalidades, en vez de un relato más cronológico?
PP: Bueno, creo que el relato es bastante cronológico. Tal vez tiene dos o tres saltos de tiempo, pero no mucho más. En algún momento, mientras buscábamos dinero para financiar la película, creímos que iba a ser una videocarta que Liena le hacía a Pablo, mientras revisaba el archivo y entendía por qué Pablo se había fugado.
En esa estructura sí que había muchas idas y vueltas de tiempo. Pero cuando empezamos a trabajar con todo el material, descubrimos que era tan vivo, tan expresivo en sí mismo, que no necesitaba de ninguna voz que lo sobreexplicara. Entonces apostamos por seguir un camino más cronológico, con algunos flashbacks.
Lo de los flashbacks fue algo que no buscamos, sino que la película necesitó. En la primera entrevista que grabamos con Pablo nos regaló dos frases, que, por poderosas, no podíamos poner juntas: “Tienes que meterte dentro de él”, y “La vida no te da lo que quieres, si no lo que necesitas”. Quizás fue esto lo que más trabajo nos costó: encontrar el lugar exacto para cada frase.
Poco a poco fuimos entendiendo que sus frases funcionaban como pistas para el montaje: primero teníamos que meternos dentro de Marcos y luego debíamos entender qué era eso que ellos necesitaban como familia.
LC: La idea era cronológica. Creo que lo intentamos, pero era difícil, porque en las secuencias que se filmaron específicamente para la película se veía el cambio en mí, en el abuelo, en los mismos niños. Pero, en teoría, solo tiene un flashback y el resto es cronológico.
¿Qué potencial expresivo encontraron en la fotografía de la película, articulada con planos tomados por Pablo, Liena y Patricia? ¿Se pactaron previamente posibles estándares visuales o se apostó por la espontaneidad de cada “camarógrafo”?
LC: En el material que grabé en casa se apostó por lo espontáneo. Yo no tenía margen para mucho más. Y luego, para las secuencias que se filmaron, se intentó no romper demasiado con el tono.
PP: Realmente nunca previmos que Pablo fuera a filmar. Lo descubrimos cuando empezamos a revisar el archivo. Y nos empezamos a fascinar con la idea de que la cámara cambiara de mano —de punto de vista— cada vez. Incluso de que eso fuera una pregunta que estuviera presente todo el tiempo: ¿quién filma ahora?
Tampoco pactamos cómo debía filmar cada uno. Ha sido tan espontáneo como lo son sus protagonistas. A esta familia es muy difícil imponerle cualquier regla, así que fui yo quien me adapté a ellos y al caos que me proponían.

¿En algún momento del rodaje quizás se intentó que Marcos usara la cámara y filmara a su familia?
LC: Sí, en pocos. Normalmente no le importaba que grabáramos, pero no le gustaba coger la cámara. Al final se me ocurrió llevarle a grabar trenes y eso sí le gustó.
PP: No, nunca le pedimos a Marcos que filmara. Lo hizo él espontáneamente en dos ocasiones. Había una escena muy linda que no quedó, en la que Pablo le enseñaba cómo filmar. Una lástima. Yo me la paso acordándome de escenas que no quedaron en la película. (RISAS)
Lo que sí le pedimos alguna vez es que se dejara poner un inalámbrico, algo que le molestaba mucho debido a su sensibilidad. Lo intentamos incluso con ayuda de un terapeuta y finalmente lo conseguimos, pero no por mucho rato.
Para ustedes, ¿Código Marcos es una película sobre la maternidad o sobre el TEA, o sobre la familia? ¿La concibieron como una película coral, acaso; o apostaron por un protagonista?
LC: Diría que la concebimos como algo coral. El tema central no es el autismo, es cómo una familia, atravesada por mi condición migrante, afronta la forma de relacionarse, el vínculo, más allá de la condición de uno de los hijos. Es una película que habla del amor como lugar que se decide habitar, más allá de circunstancias específicas.
PP: Es una película sobre las familias que conviven con lo diferente. Durante el montaje, el protagonismo de la película pasó de Marcos a Marcos y Pablo, y por último, casi que al final del proceso, entendimos que la protagonista era Liena. Al fin y al cabo, ella era la que tenía la urgencia de hacer esta película, de crear esa referencia de maternidad que no encontraba en ningún sitio.
¿Pudiera también considerarse una “historia de crecimiento” de Marcos y Pablo?
LC: Totalmente, los vemos crecer a los dos. Yo diría que hasta yo crezco, no en estatura, pero sí en el lugar que voy encontrando como madre.
PP: Sí. Esto fue de las cosas que más me entusiasmó durante el montaje: verlos crecer, transformarse. Ellos me abrieron las puertas de su intimidad y me permitieron satisfacer una de mis obsesiones: dejar constancia de la vida que no se detiene, del paso del tiempo.
¿Cómo Liena, Pablo y Marcos fueron incorporando y/o asumiendo –convirtiendo en algo orgánico– la filmación dentro de las rutinas de vida íntima de la familia: como un juego, quizás; como un ejercicio familiar para estrechar o crear nuevos nexos afectivos?
LC: Pienso que era una especie de juego. Yo impartía una asignatura extraescolar de cine en el colegio de ellos. Pablo era mi alumno. Así que eso fue un ejercicio que se naturalizó. Yo era profesora de cine, en casa había una cámara, se filmaba y ellos estaban ahí. La cámara entró sin pedir permiso y siempre formó parte, como uno más.
PP: Seguro Liena te responde mucho mejor que yo sobre esto. Lo que puedo añadir es que, como documentalista, me siento afortunada de filmar a unos personajes a los que la cámara no les intimida. Es maravilloso cuando nada cambia si empiezas a grabar. Sientes que estás haciendo algo honesto.
Muchas de las proyecciones de Código Marcos han estado complementadas por debates posteriores con el público. ¿Cuán importantes creen que son estos diálogos complementarios? ¿Qué retroalimentación directa sobre la película han recibido en estos espacios? ¿Alabanzas, críticas, experiencias análogas compartidas?
LC: Para mí, son un espacio donde confirmamos qué transmite la película, tanto a las personas y familias que conviven con la neurodiversidad, como a las que no. Entendemos que nuestra motivación al hacerla tiene sentido. Hay personas que necesitan la referencia, confirmar que el relato estandarizado del autismo no es el único y verdadero. Abrir la posibilidad para que el cambio de mirada que proponemos sea una realidad.
En las familias confirmamos que necesitan verse reflejadas desde este lugar que no solo habla del sacrificio o de las penas. Una referencia que captura algo más complejo, difícil de expresar. También, las personas que conviven con el autismo severo han manifestado que no se sienten representados, algo comprensible. Marcos no tiene grandes necesidades ni dificultades de conducta serias, y tiene lenguaje.
Alguna persona me ha dicho que no hablo del miedo que tienen los padres a cuando ellos no estén. En el caso de nuestra familia, ese miedo es algo en lo que no pensamos. Trabajamos para que Marcos sea lo más autónomo posible y también es cierto que Pablo, como figura de apoyo en el futuro, ayuda. Por otra parte, yo, personalmente, quería poner el foco en lo que no se cuenta más que en lo que sí ya está hablado cuando se aborda la discapacidad de los hijos y las preocupaciones que acompañan a los padres durante todo el proceso.
Pero los feedbacks que más me han sorprendido han venido de la mano de las personas que no conviven con la neurodiversidad, y sí con otras experiencias.
PP: Uno de los momentos que más disfruto son los debates después de las películas. Por lo general mi trabajo es bastante solitario, se extiende muchísimo en el tiempo y empiezo a perder la perspectiva de lo que estoy haciendo. Entonces, cuando la película por fin está, no tengo para nada claro qué es lo que va a generar en los espectadores.
Con Código Marcos, por ejemplo, el día del estreno me sorprendió muchísimo que la gente se riera todo el tiempo. No sabía que habíamos hecho una comedia. (RISAS) Exagero en cuanto al género, pero no en lo que la película provocó en los demás. Es lindo porque el público conecta desde muchos lados, desde la madre, el hermano, el hijo, lo diferente. Y una de las cosas que más feliz me ha hecho es entender, a partir de este intercambio con el público, que la necesidad que tenía Liena de verse en la pantalla, de crear una referencia de maternidad atípica, no era una necesidad únicamente suya.
En todas las proyecciones nos encontramos con padres que nos agradecen la oportunidad de verse reflejados. Son personas a las que yo no accedería de otra forma, y me siento realmente afortunada de haberme podido acercar a ellos a través de una película y sentir que esta película de alguna forma les abraza.
Tras su finalización y estreno, ¿cómo ha asumido Marcos la película? ¿La ha visto?
LC: Sí, le encanta saberse protagonista, es su película. Hay partes de la película en las que se desconecta, sobre todo cuando hay mucho diálogo, pero disfruta de los trenes, de su rabieta, de las piscinas.
PP: Esto era algo que me preocupaba bastante: hasta qué punto Marcos es consciente de esa parte suya, íntima, que estamos compartiendo. Yo sabía que Liena y Pablo me podían poner límites, y que yo podía incluso llegar a convencerles —como ocurrió a veces— de por qué una escena u otra sí debería estar en la película. Pero con Marcos, ¿cómo podía saber si algo no le gustaba?
La última secuencia de la película tiene un momento previo que no quedó en el montaje: ellos tres visionando las escenas donde aparece Marcos. Y la verdad es que con Marcos nunca se sabe; él es impredecible. Las escenas que más le gustaron fueron en las que más temía yo que estuviéramos exponiéndolo demasiado. A Marcos —me parece— no le preocupa tanto cómo le vemos, aunque me puedo equivocar. Ojalá y no me equivoque.
¿Marcos ha manifestado opiniones sobre su imagen o la de su familia en la película?
LC: No, en ese sentido, solo hace alusión a que se ve crecer, a los trenes. Y dice que es “su” película.
PP: Él ha visto la película, y también ha dicho que le parece un poco larga. Creo que hasta un poco aburrida, dijo. (RISAS) Lo que sí le gusta mucho es entrar al cine cuando se acaba la película y disfrutar de los ultramerecidos aplausos que siempre le regalan.
_____
Título: ‘Código Marcos’
Año: 2025, Duración: 79 min, País: España
Dirección: Patricia Pérez Fernández, Guion: Liena Cid Navia
Género: Documental
Responder