Luis Cino: Indulto en Cuba / Un gesto con trampa que deja fuera a los presos políticos

DD.HH. | 8 de abril de 2026
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En medio de la confusión generada por las informaciones contradictorias sobre las conversaciones entre representantes de Estados Unidos y Cuba, el anuncio del pasado 2 de abril por parte del régimen cubano del indulto de 2 010 presos como “gesto humanitario con motivo de las celebraciones religiosas de la Semana Santa” despertó muchas expectativas. Parecía un buen paso en la dirección correcta.

Pero los mandamases castristas, que muy raras veces juegan en buena lid —ni siquiera cuando les convendría, como ahora—, no tardaron en defraudar nuestro optimismo: los que teníamos la esperanza de ver en libertad, si no a todos los cubanos presos por motivos políticos, al menos a una gran parte de ellos, nos quedamos con las ganas.

Ilusos que fuimos. Al anunciar el indulto, habían advertido que no estarían incluidas las personas que hubieran cometido “delitos contra la autoridad”, lo que incluye “desacato”, “atentado”, “resistencia” y “propaganda enemiga”, que son los cargos incriminatorios habitualmente utilizados contra los que se oponen al régimen, aunque solo sea con carteles, gritos, cacerolazos e incluso protestando en las redes sociales.

Hasta ahora no han excarcelado presos políticos. Todos los beneficiados por el indulto han sido reos comunes. La mayoría de los liberados son enfermos, ancianos, presos que estaban a punto de cumplir su sentencia, de salir en libertad condicional o que estaban pasados de tiempo.

Según rumores, a muchos de los indultados les exigieron comprometerse a “defender la patria” si se produce un ataque norteamericano. Y no lo dudo. Acuérdense cuando Putin sacó delincuentes de las cárceles con la condición de que sirvieran de carne de cañón en el frente ucraniano.

De no producirse la excarcelación en los próximos días ni siquiera de una parte de los 1.214 presos políticos existentes en Cuba (según el más reciente informe de la ONG Prisoners Defenders), estaríamos en presencia de una de las más burdas e ilógicas jugadas de la dictadura en su hora más crítica.

Con su soberbia y empecinamiento, tal vez envalentonados por la ayuda de Rusia y confiados en que los Estados Unidos están lo suficientemente atorados con Irán como para ocuparse de Cuba, los mandamases de la continuidad castrista pierden lo que hubiera sido una inmejorable oportunidad de mejorar su imagen ante el mundo cuando mayor es su descrédito.

Podían haber ganado mucho liberando a los cientos de presos por las protestas callejeras de julio de 2021 y las que han ocurrido después. En su mayoría son jóvenes, y hay hasta varios menores de edad, como Jonathan Muir, de 16 años, a quien acaban de enviar a la cárcel de mayor rigor Canaleta, en Ciego de Ávila. Pero los mandamases están cegados por el miedo, la prepotencia y el rencor contra quienes se les rebelan.

Si tienen que negociar duro, predecibles como son, prefieren contar —como han hecho en otras ocasiones— con los presos políticos como fichas de cambio. Sobre todo los más conocidos, como el líder opositor Félix Navarro y su hija Saily Navarro, y los artistas contestatarios Luis Manuel Otero y Maykel Osorbo.

Los que denunciamos este indulto trucado no menospreciamos a los presos comunes; nos alegra que sean excarcelados, máxime cuando en su mayoría son personas que estaban en la cárcel por motivos que en ninguna otra parte del mundo serían delitos. Muchos de los que realmente delinquieron lo hicieron por culpa de un sistema fracasado que obliga a violentar cotidianamente su peculiar “legalidad socialista” y sus prohibiciones absurdas para poder alimentar a sus familias en medio de tantas carencias y penurias.

En Cuba, en los últimos quince años, según cifras oficiales, han sido indultados 11.000 presos, en su mayoría comunes (recordemos que el régimen niega que haya presos políticos). Sin embargo, los indultos concedidos por el régimen no son una muestra de “la generosidad de la revolución”, que todos sabemos solo existe, malamente y cada vez menos, en los discursos de los mandamases. Siempre son con trampa, a conveniencia de un régimen que no da puntadas sin hilo.

Aun así, estos indultos, lejos de beneficiar la imagen del régimen, muestran el desmesurado tamaño de la población penal cubana, una de las más altas del mundo: más de 90 000 presos para una población de menos diez millones de habitantes, según datos de la ONG Prisoners Defenders.

Por muchos presos que indulten, las 242 cárceles y centros correccionales existentes en Cuba siguen abarrotados, al extremo de que muchos reclusos tienen que dormir en el piso por falta de literas o colchonetas. Eso, sin contar la pésima alimentación y la muy deficiente atención médica que reciben.

Si el régimen castrista quisiera que no haya tantos presos, debería tener la sensatez de derogar de una vez y por todas las anacrónicas y absurdas leyes del actual Código Penal que hacen que los cubanos vayan a la cárcel por figuras delictivas aberrantes, demenciales y fascistoides; que no haya personas presas durante uno y dos años en espera de juicio, en lo que los instructores policiales o la Seguridad del Estado les inventan las pruebas para condenarlos; y, por supuesto, que descriminalicen la disensión y la protesta pública. De lo contrario, las cientos de cárceles que existen en Cuba y que ahora se descongestionan un poco muy pronto se volverán a llenar.

Pero, según sospechan muchos, esa parece ser la idea de los estrategas del régimen: tener más espacio en las cárceles para los miles de presos que habrá cuando se produzca un estallido social de mayor magnitud que el del 11J, algo a lo que parecen temerle más que a una invasión norteamericana.

Recordemos que, de los 51 presos que el pasado 12 de marzo el régimen cubano acordó liberar con el Vaticano, solo 27 han sido presos políticos, según las verificaciones realizadas por la sociedad civil cubana. Y en menos de un mes, el espacio que dejaron en la cárcel empezó a ser ocupado por nuevas personas que fueron encarceladas por protestas callejeras.

De cualquier modo, ojalá me equivoque y en los próximos días empiecen a liberar presos políticos.

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Publicación fuente ‘Cubanet’