Noticias: El ‘sharp power’ del régimen cubano / Cómo La Habana busca influir en gobiernos democráticos

El sharp power, definido como «el uso de la manipulación diplomática y política por parte de un país para influir y socavar el sistema político de un país objetivo», ha sido, durante décadas, una de las principales armas desplegadas por el régimen de La Habana, sobre todo en América Latina, aunque con ramificaciones en EEUU, Europa, Asia y África. Así lo demuestra un reciente informe del think tank Gobierno y Análisis Político AC (GAPAC).
Los analistas que intervinieron en el estudio concluyeron que el régimen de Cuba despliega una estrategia internacional sostenida de sharp power, caracterizada por el «uso recurrente de foros multilaterales para legitimar narrativas oficiales», así como por la «activación coordinada de redes sociales, académicas, culturales y sindicales».
De igual forma, la capacidad de influencia diplomática de La Habana se basa en el «aprovechamiento de coyunturas humanitarias para reforzar la imagen de solidaridad internacional», además de en la «articulación de discursos convergentes desde actores estatales y no estatales».
«Estas dinámicas contribuyen a contrarrestar el aislamiento político y económico de Cuba, reforzar su legitimidad externa y ampliar su capacidad de influencia en espacios donde el Estado cubano no actúa directamente», resaltó la organización.
Así, tras «un ejercicio sistemático de recopilación, clasificación y análisis de las manifestaciones internacionales de respaldo al Estado cubano y a sus instituciones, registradas entre julio y noviembre de 2025», GAPAC detalló que «el monitoreo identifica un patrón persistente y multicanal de proyección de influencia internacional».
«Estas acciones, lejos de ser aisladas, muestran coherencia temática, reiteración narrativa y sincronización temporal», sostuvo, al tiempo que destacó que tales acciones se estructuran de forma predominante en torno a tres grandes narrativas.
En primer lugar, «la condena al embargo/bloqueo estadounidense, presentado como ilegal, inhumano y responsable de las dificultades económicas y sociales de la Isla», indicó GAPAC. Asimismo, «la exigencia de retirar a Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, señalada como un obstáculo financiero y diplomático».
El tercer elemento utilizado por La Habana para ejercer influencia sería, según la organización, «la reivindicación de la cooperación cubana en salud, ciencia y educación, en particular las misiones médicas, como evidencia del rol ‘solidario’ de Cuba en el escenario internacional».
«Estas narrativas aparecen de forma reiterada en declaraciones oficiales, resoluciones multilaterales, comunicados de movimientos sociales, encuentros académicos y campañas de solidaridad», indicó GAPAC, que se refirió además al «uso intensivo de foros multilaterales como plataformas de amplificación de las posiciones cubanas».
Durante el periodo analizado, la Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a funcionar como el principal escenario de legitimación internacional, al tiempo que la Cumbre CELAC–Unión Europea, celebrada en noviembre de 2025 en Colombia, incorporó en su declaración conjunta un llamado explícito a poner fin al embargo, consolidando el respaldo a Cuba en un documento político de alto nivel.
Asimismo, el monitoreo de GAPAC identificó a México «como el principal nodo regional de articulación de la solidaridad pro-Cuba durante el periodo observado». Así, en octubre de 2025, la Ciudad de México fue sede del IX Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba, que reunió a delegaciones de más de 35 países de América Latina, el Caribe, Europa y Norteamérica.
«En el caso de Colombia, el monitoreo muestra una combinación de respaldo diplomático, posicionamiento multilateral y cooperación humanitaria», sostuvo. Bogotá «reiteró públicamente su apoyo a Cuba, destacando el papel de La Habana como garante de los procesos de paz colombianos, lo que contribuye a reforzar la imagen internacional de Cuba como actor constructivo», añadió.
Sin embargo, «el caso argentino presenta un patrón diferenciado», enfatizó, toda vez que «el monitoreo documenta una brecha entre la política exterior del Gobierno y las posiciones de amplios sectores de la sociedad civil», destacó GAPAC.
«Mientras el Ejecutivo argentino votó contra la resolución antiembargo en la ONU, organizaciones sociales, sindicales, feministas y de la diáspora cubana intensificaron sus acciones públicas de solidaridad con Cuba. El Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCuba) y la Unión de Residentes Cubanos en Argentina (URCA) emitieron comunicados de repudio y realizaron actividades públicas de denuncia», indicó, y detalló que organizaciones argentinas incorporaron «la causa cubana» a agendas feministas y de derechos humanos.
De igual forma, el monitoreo identificó «la cooperación humanitaria y sanitaria como un componente central del sharp power cubano», sostuvo GAPAC, y recalcó que «el impacto del huracán Melissa activó una amplia red de solidaridad internacional, particularmente desde Europa y América Latina».
Sin embargo, con un nuevo escenario configurándose tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, el sharp power del régimen cubano está debilitado, según dijo a Diario de Cuba el politólogo Juan Antonio Blanco, quien sostuvo que «la otrora desestabilización continental es hoy inexistente sin Venezuela, en un continente que está girando electoralmente hacia gobiernos conservadores y anticomunistas».
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Publicación fuente Diario de Cuba
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