Katherine Perzant: Mónica G. Bravo / Unicorn Bitchm: El privilegio y la maldición de romantizar

Así como ciertos peces ornamentales demandan condiciones específicas para su existencia, hay personas que demandan un mundo donde puedan ser en todo su esplendor. Y quizá, no teniendo la suerte –llamémosle suerte– de los peces que son cuidados cautelosamente por acuaristas, quienes insisten en vivir en la excentricidad y la belleza (besando la cara hermosa del mundo) terminan por crear sus propios fragmentos del paraíso. Sus condiciones específicas de supervivencia.
Estas condiciones pueden ser rescatar unas plumas Lemarié de la manga de un abrigo francés de segunda mano y coserlas, nuevamente, en el escote de un vestido comprado ayer, en una venta de garaje de la calle Compostela, o arrancar un par de botones. Después de un antiguo frac Chanel para distinguir el lugar de los pezones en una blusa, o desprender un bordado chinesco, casi hilo por hilo, de un frac (que estuvo dos años apilado en una paca en el puerto de Nápoles) para trasplantarlo en el lugar del muslo y la cadera de ese vestido que se ciñe a un maniquí. A un maniquí que está al centro de Guermantes, el fragmento de paraíso que ha creado Mónica G. Bravo (La Habana, 1989), la chica pin-up que tiene por sobrenombre Unicorn Bitchm, la que lleva en su antebrazo derecho un diamante azul tatuado.
«Cuando leí esas líneas de Marcel Proust sobre la princesa de Guermantes, cómo la describe, cómo habla de su belleza…», es mi parte preferida del libro. Por eso el espacio se llama así: Guermantes.
Mónica G. Bravo está sentada en una cama antigua, hecha con edredones de satén, rodeada de paredes altísimas de color jade y calipso. Las mangas de las prendas que ella misma customiza y diseña nos asedian, sobresaliendo de los roperos y perchas, como bellas lenguas a cuadros, de encajes y fantasía.
Y a mí me ofrece un sillón cubierto con felpa blanca, que imita la piel de un zorrillo de las nieves.
— Siéntate, por favor. Me dice con su voz de cine independiente, con su lunar pintado y sus pestañas abiertas, delineadas.
Afuera está Centro Habana, esas calles Lealtad, Campanario, Ánimas y Malecón, que el sol hostiga, el sol de las dos de la tarde en Cuba. Y la gente que en sus portales y balcones espera que llegue la electricidad. Pero aquí adentro, en Guermantes, parece que estamos en un set, y en efecto, lo estamos. Un set que huele a café arábigo y cigarrillos mentolados, a perfume de peonías y rosas. Y da la impresión de que David Lynch o Almodóvar entrarán en cualquier momento y nos gritarán «corten».
Mónica G.: En estos días lo que me da serotonina es comprar copas y vajilla. Sé que es una obsesión costosa, pero he encontrado vajilla a precios de inversión…
Le pregunto, qué es para ella la moda. Y fijo mis ojos en sus calcetines de flores y rayas, en sus zapatos Mary Jane…
MG: Muchas veces le explico a la gente que no me interesa tanto la moda, me interesa la ropa. Sí, veo las pasarelas de Vivienne Westwood como un referente. Pero lo que me interesa desde niña es la ropa, como objeto. Recuerdo que cuando era una niña mi abuela me compró unos tacones rojos, en las antiguas tiendas por cupones y para mí esos zapatos tenían un verdadero significado. Amo más la ropa que la moda. La moda está relacionada con las tendencias, y hay algunas tendencias que no me interesan. Lo que sí me interesa es la ropa, la que me gusta a mí, independientemente de lo que se lleve. Me gusta hacer una saya especial, un vestido único, que signifique algo.
KP: ¿Y quizá por eso surge Unicorn Bitchm, como un alter ego, para expresarte a través de la ropa…?
MG: Cuando comencé con Unicorn Bitchm era la pandemia, tenía mucha ropa con estética pin-up y en ese momento me interesaba mucho esa estética y me abrí el Instagram. Luego ha habido otras cosas, no es solo ropa; Unicorn Bitchm es un mood para expresar mis obsesiones del momento, en esa realidad paralela que es mi Instagram. Como te decía, esta semana me interesa la vajilla, pero no sé qué sea la próxima semana.
KP: Y tus tatuajes, ¿tienen algún significado…?
MG: Me gusta lo bello por lo bello, mis tatuajes son lo que me gusta: un diamante, una chica pin-up, esa imagen me ha gustado, pues esa. La mayoría de personas que tenemos muchos tatuajes son de imágenes que nos gustaron, no hay un misterio detrás.
KP: ¿Cómo surgió Guermantes y el diseño de ropa customizada?
MG: Hace años yo quería abrir una tienda con una amiga y siempre me ha gustado estilizar mi ropa, y como se dieron las condiciones para ubicarme en este espacio, que es bellísimo, y mi círculo de amistades me apoyó mucho para lograrlo, lo hice. Quería crear un espacio donde hacer exposiciones, lecturas, ropa customizada… Y así fue como surgió esta idea. Yo tenía mis perchas y mis maniquíes, que había reunido con mucho esfuerzo, y había comenzado a leer a Proust. Me identifiqué mucho con el personaje de Marcel y su deslumbramiento por la princesa de Guermantes… Sus visitas a la casa de los Guermantes…, quería crear un espacio así, de confluencias y belleza. Pero que se mezclara con lo queer, que es algo que siempre me interesó, desde mis diecisiete años que me iba a fiestas de drag queen y veía películas de Almodóvar y John Waters y los diseños de Thierry Mugler, que son mis referentes.
KP: ¿Y cómo es llevar esos diseños, a lo Thierry Mugler, en Centro Habana, prendas tan disruptivas y diferentes a la forma en que se visten los cubanos?
MG: Bueno, yo me pongo audífonos. Y lo que se me diga del trayecto de mi casa a la tienda no lo escucho. Yo tengo la maldición y el privilegio de romantizar. Y soy muy fanática de La Habana, me siento tan feliz de haber nacido en este país, pero entiendo que me he creado una realidad alternativa, porque la cubanía, la salsa, el reguetón…, eso no es algo que me atraiga. Yo no fumo tabaco, no juego dominó, ni tomo ron. Y he tenido la suerte de que me acompañen personas magníficas en mi mundo. Yo quiero elegir ver lo bello de realidad. Y no es estar loca, entiendo todo lo que está pasando, porque tengo una hija, porque vengo del barrio de Puentes Grandes, que es de gente pobre. Pero mi forma de resistencia es encontrar la belleza dentro del caos. Y compartir esa belleza. Y me parece que eso es algo maravilloso.
KP.: ¿Y cuál es el proceso para customizar las prendas?
MG: Para hacer mis ropas utilizo accesorios que voy encontrando, y luego en la parte técnica utilizo dibujos y diseños que imprimo sobre las prendas en DTF, yo no hago patronaje ni dibujo, mi trabajo consiste en customizar la ropa, crear collages de elementos y accesorios que me gustan. Frases, versos, letras de canciones, llevar eso a la ropa. Siempre me gusta pensar que mi ropa es para personajes principales de películas indies. Y la idea de que la gente pueda descubrir a un poeta, una banda, porque compró un vestido o una chaqueta me atrae. Un día al mes voy y compro ropa reciclada, de segunda mano, o recorro la ciudad, las ventas de garaje, o voy en Arroyo Naranjo a Copertoga, o busco prendas en Revolico que me gusten. DTF es una técnica resistente al agua, aunque no la puedes planchar, y que yo misma hago en mi casa. Ahora estoy escuchando a Lana del Rey, viendo cine viejo y nuevo para hacer mi collage, mi mundo. Me interesa decir que Guermantes ha sido un proyecto que logré gracias a mis amigos, y que me sirve para salvar ese sentimiento de estar juntos. Cada día es un reto, desde encontrar los materiales hasta no volverme loca con los apagones, pero creo que nada se da tan fácil, hay que poner mucho empeño.
KP: ¿Qué significado crees que terminará teniendo Guermantes?
MG: A mí, cuando me lo imagino, me gusta verlo como un lugar para que la gente rara pueda ir y sentirse identificada, ya sea con la ropa, la música, o que termine siendo un lugar que la Mónica que fui a los quince años hubiera amado… Creo que antes me lo habías preguntado, mi tela preferida es el terciopelo.










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