Camila Acosta: Entrevista a Orlando Freire Santana / ¿Qué necesita Cuba para salir de la crisis?

DD.HH. | 13 de abril de 2026
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La economía cubana actual está colapsada y, entre los indicadores más críticos, están los prolongados apagones de electricidad por averías en termoeléctricas y falta de combustibles, la inflación creciente, una deuda externa cada vez mayor, así como la pésima calidad de vida y la falta de medicinas y alimentos. Ante esta situación, solo existe una solución posible: un cambio total en el sistema político y una transición a la democracia que permita libertades económicas, según considera el economista cubano Orlando Freire Santana.

Sobre el estado actual de la economía del país y las posibles soluciones a los problemas estructurales, conversamos con el economista residente en la Isla. El especialista cuenta con una experiencia de más de cuarenta años en los que trabajó en instituciones estatales como el Ministerio de la Industria Sideromecánica y el de la Industria Pesquera, así como en la Oficina Nacional de Administración Tributaria. En los últimos 15 años se ha dedicado a analizar la economía cubana mediante colaboraciones con CubaNet.

¿Cómo describiría el estado actual de la economía cubana? ¿Qué indicadores considera más críticos?

Es malo. Primero, desde el punto de vista de las finanzas externas, un factor clave para cualquier país, o sea, no se paga la deuda externa y esta se incrementa cada vez más, además de que las producciones y los planes nacionales no se cumplen; tampoco hay rubros exportables de calidad que puedan catapultar al país a un tratado de libre comercio con otro país y que, a su vez, permitan la importación de productos de necesidad.

Y, a lo interno, a grandes rasgos, hay una inflación creciente y un muy bajo nivel de vida. También está la crisis del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), el que considero entre los indicadores más críticos actualmente, así como el decrecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Con la inflación también el salario pierde valor, las pensiones están por el piso; los aumentos de salarios y la dolarización parcial que han anunciado las autoridades no resolverán nada.

¿Cuáles serían las tres primeras medidas económicas que el país necesitaría implementar de inmediato?

Privatizar tierras e industrias. Eso es fundamental. También dejar de hostigar al sector no estatal de la economía (trabajadores por cuenta propia, cooperativas agropecuarias, mipymes) y apoyar a los usufructuarios de tierras para que aumenten la producción agropecuaria y cubran las necesidades de alimentación interna.

¿Qué pasaría con la salud y la educación? ¿Es partidario de privatizaciones en estos sectores?

Sí, considero que pudiera existir salud y educación tanto públicas como privadas. De esta manera, aquellas personas sin recursos no se quedarían fuera y aquellas con más recursos, que puedan pagar, también tendrían opciones, además de mayor eficiencia.

También hay que tratar de restaurar los colegios religiosos; eso es muy importante y siempre ha sido un planteamiento de la Iglesia cubana y de la Santa Sede, y el gobierno se ha hecho el sueco, ha mirado para el lado y no lo ha hecho.

En los primeros años de instauración de este sistema se cerraron y confiscaron los inmuebles de esos colegios religiosos. ¿En un proceso de transición habría que indemnizar a esas instituciones o devolverlos?

Sí, hay que indemnizar y hay que devolver. Y las propiedades nacionales e internacionales que no fueron indemnizadas hay que indemnizarlas.

En todas partes se hace y en todas partes hay una compensación para los antiguos dueños que perdieron las propiedades por las nacionalizaciones. Eso hay que hacerlo, más tarde o más temprano, para que la economía marche bien y todo el mundo siga contento, para que no haya resquemor.

¿Qué decisiones cree usted que deberían tomarse en los primeros 100 días de una reforma económica real?

Una cuestión necesaria es la liberalización de precios, que esto se rija por las leyes del mercado, de oferta y demanda, no por un burócrata que impone precios topados. Y, a medida que mejore el abastecimiento y aumente la oferta, pues bajarán los precios.

También hay que tratar de desmontar el aparato comercializador del Estado, por ejemplo, en la agricultura; Acopio es una empresa ineficiente, por ponerte un ejemplo. Ese tipo de actividades se pueden privatizar.

En general, ir privatizando y disminuyendo el poder e influencia del Estado.

¿Qué sectores cree usted que deberían priorizarse para evitar un colapso mayor?

El sector electroenergético, en primera instancia. También deben priorizarse el sector exportador, la inversión extranjera y la producción de alimentos.

¿Qué políticas concretas podrían frenar esta inflación a corto plazo?

Lo más efectivo para controlar la inflación es aumentar la producción, o sea, de acuerdo con la oferta y la demanda: a mayor oferta, los precios bajan. Eso es lo principal para contener la inflación, pero el problema de aumentar la oferta es que prácticamente no se está produciendo nada.

Lo otro sería ir desdolarizando un poco. Y esa desdolarización va a ser difícil, al menos hacerlo rápido. Mientras no se desdolarice y no aumenten los niveles productivos, es muy difícil que los precios bajen.

¿Cree que deba también abrirse el sector energético a la inversión de privados?

Yo creo que sí. No solo el sector electroenergético debería abrirse a la inversión extranjera y de privados nacionales, sino todos los sectores de la economía nacional. Y esto es necesario porque es el único sector que aporta tecnología y recursos financieros suficientes.

¿Existe actualmente un sector privado en Cuba o todo está controlado por el Estado?

Yo creo que sí, que realmente existe un sector privado en Cuba. Lo que pasa es que es un sector muy hostigado por el Estado. Por supuesto, hay también muchas mipymes controladas por personajes importantes (militares, testaferros, familiares o amigos de la élite dictatorial). Y los que no tienen estos vínculos viven constantemente hostigados por inspectores o regulaciones que impiden que prosperen o que se sientan motivados.

¿Qué cambios legales son necesarios para que las mipymes funcionen de manera independiente?

Antes que nada, un paso fundamental, no solo para las mipymes sino para el mejoramiento de toda la economía nacional, sería la derogación de la Constitución de la República (2019). Porque esta Constitución plantea una economía centralizada y subestima el papel del mercado. Yo propondría que “la economía cubana fuese de mercado con algunos espacios para la planificación centralizada”, como ha hecho Vietnam, por ejemplo.

Y también está el artículo 5, que es el que dice que el Partido es el rector en todas las esferas.

¿Qué papel juega GAESA en la economía y qué debería cambiar respecto a su control?

GAESA (Grupo de la Administración Empresarial S.A.) controla los ingresos de los sectores más importantes del país, entre ellos el turístico. La Contraloría General de la República no controla GAESA. O sea, que GAESA directamente despacha, digamos, con Raúl Castro. Y esto muchas veces se ha denunciado porque, por ejemplo, el plan de inversiones se inclina más hacia el sector turístico que hacia la salud, la educación, la cultura, la alimentación o la industria. Y son hoteles que, en su mayoría, están subocupados.

Por lo que, en primer lugar, GAESA debería ser auditada, como todas las entidades del país. Pero sería bueno desmantelarla. Así no habría un ente supraestatal o supragubernamental que esté actuando al margen de lo que dictan las leyes.

¿Es posible reformar el modelo actual o es necesario un cambio estructural completo?

Es necesario un cambio completo del modelo actual para que la economía se desarrolle.

En primer lugar, hay que desinflar el aparato estatal. Hay muchos trabajadores que no producen y están gravitando en ministerios, organizaciones… Hay que fomentar el negocio privado. Y para todo eso se necesita un nuevo marco legal que genere confianza, seguridad y libertad tanto en los inversores extranjeros como en los nacionales.

En cuanto a las sanciones de Estados Unidos, ¿qué peso real tienen en los problemas internos de Cuba?

Un peso secundario. Lo más importante es la ineficiencia interna, que impide que la economía avance.

La Ley Helms-Burton dice que se eliminarían las sanciones si hay elecciones democráticas, se libera a los presos políticos y se reconoce la libertad de expresión y prensa.

Exactamente. Y también hay algo importante: que el gobierno cubano sepa pedir perdón por lo que ha hecho: derribaron las avionetas de “Hermanos al Rescate”, hundieron el remolcador “13 de marzo”, confiscaron miles de propiedades y negocios…

¿Qué rol podrían jugar los organismos internacionales en una transición económica?

Depende de qué organismos internacionales hables. Quizás puedan enviar observadores, por ejemplo, si hay elecciones libres. Pero creo que el factor más importante es el interno.

¿Cree que la diáspora podría apoyar estos procesos? ¿Cómo incentivar su regreso o inversión? ¿Cómo recuperar ese capital humano?

La emigración masiva ha afectado grandemente la economía del país. Lo primero sería ofrecerles mejor remuneración. En cuanto a la diáspora, diría que un paso clave sería indemnizar a aquellos que lo requieran.

¿Y en las condiciones actuales usted cree que todo eso sea posible, o haría falta un cambio total de sistema de gobierno? ¿Es posible una reforma económica sin cambios políticos?

China y Vietnam han implementado reformas económicas sin cambiar el modelo político. Pero el caso cubano es diferente, y ya los potenciales inversores de la diáspora lo han dicho: no invertirán en Cuba si no hay cambios políticos; hay mucha desconfianza incluso dentro de la Isla.

Así que sí, creo que para que haya una transformación real, radical y estructural de la economía cubana, es necesario un cambio político, un nuevo sistema de gobierno que garantice tanto la libertad como la seguridad en las inversiones.

¿Cómo debería ser el modelo económico cubano en 5 o 10 años?

Debe ser una economía de mercado, en la que el Estado tenga un papel secundario, en la que haya seguridad para las inversiones externas, en la que se aumenten los rubros exportables del país y, algo importante, en la que el país pueda insertarse en tratados de libre comercio con otros países.

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Publicación fuente ‘Cubanet’ & ‘Cuba Siglo XXI’