Cubalex: Informe sobre la situación de los derechos humanos en Cuba [Junio]

Junio estuvo marcado por la profundización de las tendencias observadas en meses anteriores: la crisis energética se combinó con una crisis hídrica y sanitaria de magnitud creciente, mientras el deterioro de las condiciones materiales de vida y el aumento del descontento social coincidieron con una respuesta estatal orientada al control, la propaganda de «estado de guerra» y la contención de la protesta.
Los apagones prolongados no solo afectaron el suministro eléctrico: interrumpieron el bombeo de agua potable, dificultaron la conservación de alimentos, limitaron la movilidad y comprometieron el funcionamiento de los centros de salud. Esta situación evidencia un impacto transversal sobre el acceso al agua, la alimentación, la atención médica y otros servicios indispensables para la vida digna.
Como consecuencia, Cubalex registró un nuevo récord histórico de protestas en Cuba: 253 a lo largo del mes, 20 más que en marzo, con un promedio diario de 8. El 19 de junio, coincidiendo con varios días consecutivos de déficit de generación eléctrica, se registraron 31 eventos de protesta en el espacio público en un día, lo que marcó un nuevo pico histórico, superando las 30 registradas el 13 de mayo, desde que Cubalex comenzó a documentarlas en 2022.
La Habana se mantiene como epicentro, con 176 protestas, y se observa un desplazamiento desde las periferias hacia zonas centrales de la ciudad, con especial intensidad en los municipios de Plaza de la Revolución (El Vedado), Diez de Octubre (Santo Suárez) y Playa. Las provincias de Santiago de Cuba, con 35, y Villa Clara, con 17, confirman su papel como segundo y tercer foco de movilización, lo que representa un cambio relevante respecto a mayo, cuando Ciego de Ávila y Holguín aparecían como focos secundarios.
Las formas de protesta documentadas incluyen cacerolazos, cada vez más frecuentes durante el día, quema de basura y neumáticos, cierres de calles, pedradas contra estaciones de policía y bancos, pintadas contra el gobierno y contra Raúl Castro, y al menos un caso de represión con tropas antimotines.
Los hechos de inseguridad fueron la segunda categoría más frecuente del contexto. En junio se documentaron 28 homicidios, de los cuales 10 fueron feminicidios, lo que representa un ligero aumento respecto a mayo. Una de las mujeres fue asesinada presuntamente por su expareja durante un apagón en Camagüey, un patrón que ilustra cómo la crisis energética puede agravar las condiciones de riesgo para las mujeres. También se registraron hechos de violencia intrafamiliar y comunitaria vinculados a la precariedad, incluidos varios robos con armas de fuego.
Se registraron además tres hechos de suicidio o intento de suicidio en el mes, una cifra que corresponde a casos captados en fuentes abiertas y probablemente subestima la magnitud real de la crisis de salud mental en Cuba.
La crisis sanitaria evidencia un sistema debilitado e incapaz de responder adecuadamente a situaciones de riesgo y proteger la salud y la vida de las personas. La falta de insumos, personal, agua, condiciones higiénicas, respaldo eléctrico y atención oportuna ante emergencias compromete la capacidad del Estado para prevenir daños evitables. Los reportes sobre recién nacidos fallecidos por falta de recursos en neonatología, embarazadas con deficiencias nutricionales, pacientes infartados sin atención, hospitales sin agua, casos de negación de atención médica, abandono de casos crónicos, corrupción, brotes epidemiológicos y el aumento del índice de transmisión de enfermedades sexuales muestran afectaciones directas a los derechos a la salud y a la vida.
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Publicación fuente ‘Cubalex’
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