Daniel Ordóñez: Entrevista a José Daniel Ferrer / ‘El entorno de Marco Rubio nos habla en privado de una intervención militar en Cuba’

El secretario general y fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), el exiliado y antiguo preso político José Daniel Ferrer, a menudo considerado la figura más relevante de la disidencia cubana en la actualidad, visitó RPI para explicar el dramático momento que vive su país y por qué defiende una intervención militar estadounidense cuanto antes, a pesar de ser consciente de los riesgos que muestran las operaciones de Trump en Venezuela e Irán. También habló del papel histórico de Chequia en apoyo de la disidencia cubana y contó por qué siempre que está en Praga visita la tumba de Václav Havel.
“Podríamos decir que es la peor crisis en la historia de mi patria, de mi nación, yo diría que desde que Cristóbal Colón llegó a nuestras costas. Hay hambre extrema, la miseria es muy profunda, hay organizaciones que la ubican en hasta del 85% de la población viviendo bajo el umbral de la miseria extrema. La situación de las cárceles es en muchos aspectos comparable con el Gulag soviético y hasta con los campos de concentración nazi. No hay cámaras de gas, pero sí hay una perversa mentalidad de parte del régimen comunista cubano de aniquilar, de destruir física y mentalmente a los presos políticos”, explica José Daniel Ferrer, que conoce bien en carne propia la persecución del régimen a sus enemigos.
En 2003 fue encarcelado después de la conocida como Primavera Negra de Cuba. Fue condenado a 25 años de cárcel, pero la Fiscalía había pedido para él la pena de muerte. En prisión protagonizó distintas huelgas de hambre hasta que fue liberado en 2011. Al no salir del país, siguió siempre sufriendo problemas con las autoridades y persecución, vuelta a la cárcel en diversos periodos.
En cuanto a la situación de la isla, continúa: “Si analizamos en profundidad, no son las medidas impuestas por Estados Unidos la causa principal de lo que está sucediendo. Es la mentalidad de los altos funcionarios del régimen, que se empecinan en mantenerse en el poder a toda costa y no les interesa, no les preocupa en lo más mínimo, el sufrimiento”.
RPI: A pesar de la persecución, fue solo en otoño de 2025 cuando partió al exilio.
José Daniel Ferrer: No, no quise irme nunca. La Fiscalía me llegó a pedir la pena de muerte en 2003 y luego en prisión estuve siempre entre los que resultamos objeto de mayor violencia, mayores torturas, acoso constante, aislamientos extremos, de pasar incluso hasta cerca de 2 años, 22 meses, sin poder ver a un familiar, sin una llamada telefónica, sin correspondencia, sin nada. Pero siempre me negué a irme y no me sacó el régimen del país por el incremento de la violencia, de los golpes, de la tortura. No, lo que me sacó del país es que avanzábamos un poco cuando estaba fuera de prisión, pero cuando me encarcelaban, lo que habíamos avanzado lo perdíamos por completo. El régimen usó un mecanismo que podemos resumir de la siguiente manera: me encarcelaban y comenzaban la represión contra el resto de los coordinadores y activistas de la de la Unión Patriótica y les decían siempre: “¿Vieron lo que le estamos haciendo a José Daniel? ¿Más golpes, más torturas, más violencia? Pues a ustedes se lo vamos a hacer peor, porque a José Daniel lo conoce mucha gente en el exterior. A ustedes no los conocen. Y eso hacía que muchos terminaban en el exilio, cosa comprensible, o apartándose al máximo posible del activismo.
Y entre enero y abril del año pasado, cuando estuve fuera de prisión, tres meses y medio, me dije que si me volvían a encarcelar, que era lo más probable y así terminó ocurriendo, no me iba a quedar otra opción que salir para poder, al menos, potenciar al máximo el activismo desde fuera, cosa que no puedo hacer desde una celda incomunicado completamente con el exterior.
Son dos formas distintas de lucha y resistencia, la interna y la externa. A lo mejor ahora piensa que podría haber ido antes.
No, no, tenía que pasar por lo que pasé, porque eso me garantiza algo que si no lo tienes, no puedes hacer desde fuera lo que estoy haciendo. Yo no tengo ningún problema con decirle constantemente a los activistas de la Unión Patriótica de Cuba y a la población en general que hay que luchar, que hay que arriesgarse. Yo eso lo viví durante 30 años aproximadamente, me enfrenté a esos riesgos desde los 12 años, desde la adolescencia. Por lo tanto, cuando le digo a mi gente que la libertad no va a caer del cielo como el maná, que nadie nos la va a regalar y que debemos conquistarla, lo estoy haciendo porque pagué mi costo, me sacrifiqué todo el tiempo que estuve viviendo dentro de Cuba.
Además, mi plan, mi intención, es regresar a Cuba lo más pronto posible.
¿Y cómo hizo para no quebrarse con tantos años de cárcel, tantas palizas, tanto maltrato?
“La literatura, la literatura es mi principal aliada desde los 12-13 años. En la literatura siempre he encontrado el ejemplo de abnegación, de entrega, de sacrificio que te dice: «Oye, si ellos pudieron, tú tienes que tratar de intentarlo también y debes de conseguirlo. No te puedes amilanar, no te puedes permitir que te aplasten, que te humillen, que quiebren tu voluntad».
Y hay muchos ejemplos en la literatura de Europa del Este. En 2016, cuando estuve en Praga, una de las primeras cosas que hice fue ir a rendirle humilde, pero sincero tributo a Havel, a Václav Havel, en el cementerio donde descansan eh sus restos. Y lo hice por una muy importante razón, además de que siempre lo admiré como disidente y como intelectual, y es que siempre admiré su personalidad, su compromiso con su pueblo, su aporte en el proceso de democratización de Checoslovaquia primero y luego al frente de Chequia.
Y ya lo he dicho en varias ocasiones, no va a ser esta la primera: hasta que no me leí El poder de los sin poder, no me decidí por completo a comprometerme de la manera en que terminé haciéndolo. Sin el poder de los sin poder, a lo mejor me hubiese pasado varios años más valorando si valía la pena arriesgarse por la libertad de un pueblo que muchas veces se comporta de una manera que hasta parece que le gusta vivir esclavo, que le gusta vivir sin derechos, sin libertad. Y cuando leí El poder de los sin poder, me dije: «Sí, sí vale la pena. Vale la pena luchar y podemos tener éxito, porque tenemos poder si sabemos hacer lo que se debe hacer, podemos tener poder suficiente para ser dueños de nuestro presente y conquistar un futuro mejor.
Precisamente por este pasado comunista que tiene también la República Checa y esta figura de Václav Havel, parece que hay un nexo bastante especial entre Chequia y la disidencia cubana.
Si bien es cierto que de todas las naciones de Europa Central y Oriental que estuvieron bajo el yugo comunista hemos tenido siempre bastante solidaridad, la realidad es que Chequia ha estado siempre entre los que más solidarios han sido con el pueblo cubano. Cuando leí El poder de los sin poder, con ya 22 años, si la memoria no me traiciona en este punto, una de las cosas que sentí fue: “Guau, ¿cómo lo pudo definir de una manera tan profunda?” Yo siento que eso es lo que he estado viviendo, pero si tuviera que explicarlo, yo no lo hubiese hecho tan bien. Es raro el disidente cubano, el opositor prodemocrático en Cuba que no conozca la obra de Havel y que no sienta gratitud hacia la República Checa.
Entre las tantas cosas que podemos mencionar, creo que 2001 el régimen cubano llegó a movilizar bajo presión a centenares de trabajadores y estudiantes para hacer una manifestación contra la Embajada checa en La Habana porque decían que desarrollaba un activismo contrarrevolucionario que no podían permitir. Nadie puede entender mejor la situación que vive Cuba que aquellos pueblos que vivieron bajo un régimen similar.
¿Y cuál es su agenda en estos días en la República Checa en Praga?
Ya estuvimos en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Estuvimos con el viceministro de Relaciones Exteriores y con más de seis cinco seis altos funcionarios de ese ministerio, incluso algunos que no veía desde hace más de 10 años ya, como Filip Vurm. Mi gran amigo František Fleišman me dicen que está en Madrid ahora. Tenemos muchos amigos, viejos conocidos.
Pasé por el Parlamento y todavía nos quedan varias cuestiones que hacer, pero también quiero buscar un espacio porque quiero volver a la tumba de Havel porque hace 10 años estuve allí y pensé que cuando volviese a Praga sería ya con una Cuba libre y democrática, una Cuba en proceso de reconstrucción. Y he vuelto casi 10 años después y Cuba está peor que como estaba hace 10 años, mucho peor, más represión, más miseria, más opresión, todo va mucho peor que hace una década atrás.
Ahora se encuentra en plena gira europea y ya ha pasado por Lituania, Polonia, Suecia y Bruselas.
Sí, estuvimos tres días en el Parlamento Europeo en Bruselas. Allí conversamos con amigos polacos, checos, españoles, belgas, italianos, rumanos… Vimos a más de 50 eurodiputados, la mayoría muy bien informados sobre la terrible realidad que vive Cuba y muy comprometidos y solidarios con nuestro pueblo y nuestra causa.
Los tres puntos fundamentales de nuestro recorrido son informar sobre la situación actual de Cuba y pedir que se suspenda el acuerdo de diálogo político y cooperación de la Unión Europea con el régimen cubano. Y pedir sanciones, condenas claras, públicas, enérgicas contra los máximos representantes del desastre, de la tragedia que ahora mismo vive Cuba.
También informar y pedir solidaridad para los presos políticos. Estamos hablando de casi 800 presos políticos. Estamos diciéndole también a Europa que el pueblo cubano necesita no solamente apoyo político y solidaridad en cuanto a la defensa de los derechos humanos, sino también asistencia en cuanto a medicinas y alimento, porque hay desnutrición que afecta a cientos de ancianos, niños y familias enteras. Y les hemos estado explicando que nunca es bueno que, cuando intenten ayudar al pueblo cubano, lo hagan a través del régimen. El régimen, además de priorizar su aparato represivo y propagandístico, es excesivamente corrupto y destinan lo que reciben principalmente a ellos mismos. Al pueblo llega muy poco.
Hemos sugerido que la mejor manera de ayudar es de manera directa a través de instituciones como Cáritas o la Iglesia Católica. Así lo ha estado haciendo Estados Unidos desde hace ya varios meses.
Y le hemos estado también explicando a nuestros amigos por Europa que en esta hora difícil que vive Cuba hay una posibilidad que a unos no les gusta, a otros sí, pero a la inmensa mayoría del pueblo cubano le interesa muchísimo y la desea enormemente, que es la posibilidad de que Estados Unidos antes de que acabe 2026 ponga en práctica algún tipo de acción. Si las presiones políticas y económicas no dan resultado, puede ser que Estados Unidos termine sacando del poder a las máximas figuras del régimen de la manera en que sacaron a Nicolás Maduro de Venezuela. Y le hemos estado explicando a nuestros amigos de Europa que es muy importante que estén presentes también en el proceso de transición a la democracia en Cuba y también en el de reconstrucción. Cuantos más amigos buenos tengamos, pues mucho mejor para el futuro de Cuba.
Aunque, como estamos viendo en el caso de Venezuela o incluso en el de Irán, se trata de un proceso incierto. La propia administración Trump no ha demostrado mucha fiabilidad. Sabemos cuándo empieza operaciones, pero no sabemos cómo las termina.
Es real lo que dices, todavía no se ha llegado a un punto en que se pueda decir que en Venezuela se está transitando de manera seria a la democracia. En el caso iraní tampoco. Debido a las características iraníes, democratizar Irán es una cuestión mucho más difícil que democratizar incluso a Cuba, que lleva ya más de 67 años bajo un régimen comunista.
Pero en el caso venezolano, hay cierta seguridad o, al menos, cierto compromiso de que el proceso continúa y que en cualquier momento se puede pasar a la fase de transición en que se fije la fecha más adecuada posible para unas elecciones verdaderamente democráticas en el país.
El problema es que cuando un pueblo llega a un nivel de desesperación como el que ahora mismo vive el pueblo cubano, cualquier cosa que se le ofrezca, aun cuando no tengan la certeza de que se concluya, le resulta mucho más atractiva que lo que está viviendo. Pero obvio, a nosotros nos preocupa y nos interesa el fin del régimen y el tránsito más rápido posible a la verdadera democracia. Pero no queremos que quede el proceso inconcluso o que incluso dé lugar a un régimen donde haya ciertas libertades económicas, pero que continúe siendo un régimen sin respeto a los derechos y libertades fundamentales de la persona. No queremos un régimen como el de Daniel Ortega en Nicaragua, ni tampoco un régimen al estilo de Putin en Rusia. Luchamos y nos venimos sacrificando hace mucho tiempo por la democratización completa de nuestro país. Nuestros referentes son Chequia, Polonia y Hungría. Queremos evitar que el proceso se precipite o tome los rumbos que tuvo el proceso rumano, que fue bastante violento, hubo muchas muertes.
Entiendo que usted también mantiene contacto con personas de la actual administración Trump.
Sí, conversé personalmente con Marco Rubio a los pocos días de haber llegado yo a los Estados Unidos y estamos al habla a través de su equipo y estamos en contacto con otros altos funcionarios del Departamento de Estado. Estamos en contacto también con senadores y congresistas muy comprometidos con la causa a favor de la libertad de Cuba y me estoy refiriendo a los tres congresistas cubano-americanos, también a senadores como Scott o Ted Cruz. Siempre les estamos explicando la necesidad de que el proceso se inicie lo más pronto posible y que sea de verdad un proceso que lleve a Cuba a la total democratización.
También le hablamos a menudo de la necesidad de que los presos políticos tengan la mayor solidaridad posible y evitar que sigan muriendo en las cárceles. En los últimos 6 años han muerto en las cárceles de régimen 10 presos políticos y uno de ellos fue asesinado a golpes. Lo mataron los guardias a golpes.
Antes mencionó una intervención militar antes incluso de que acabe el año.
Es lo más probable, casi seguro.
¿Cómo lo sabe?
Por dos razones fundamentales. Una tiene que ver con la lógica. Si en Venezuela había un régimen, y todavía está, que era una especie de discípulo del régimen de la Habana, que llevó a que Estados Unidos terminase interviniendo y capturando a Nicolás Maduro… Si uno tiene en cuenta que para Marco Rubio el caso cubano es más importante que el venezolano y que el iraní, y si tenemos en cuenta el hecho de que nos lo han dicho en ocasiones en privado y lo han dicho en varias ocasiones en público de que antes que acabe el año el régimen debe desaparecer. Y sabemos que los altos mandos de régimen comunista no van a soltar el poder por las buenas, por mucho que se presione, ellos prefieren ver al pueblo de Cuba muriendo masivamente y de enfermedades antes que abandonar el poder. A ellos la salud y el bienestar del pueblo de Cuba nunca les ha importado y mucho menos le va a importar en estos momentos. Por lo tanto, la inmensa mayoría de los cubanos, dentro y fuera de Cuba, se ha hecho a la idea de que si en Venezuela hubo que intervenir, no queda otra opción que intervenir en Cuba.
Antes del 3 enero, en Venezuela, y supongo que es igual ahora en Cuba, aunque estuviesen muriendo de hambre, aunque tuviesen a un familiar en prisión por motivos políticos, la mayoría hubiese dicho que no estaba de acuerdo ni quería ningún tipo de acción militar, porque la idea que había era de que una acción militar es algo así como la invasión estadounidense contra Irak en 2003 o el ataque a Afganistán en 2001. Yo mismo hubiese dicho que no a eso, por Dios.
¿Y cree que sería tan fácil hacerlo en Cuba?
Más fácil que en Venezuela. Por dos razones fundamentales. La primera: el régimen venezolano se estuvo armando porque tenían dinero para hacerlo, el dinero del petróleo venezolano. Se estuvieron armando de una manera muy superior a lo que se encuentra en estos momentos armada Cuba o el régimen cubano.
Venezuela llegó a comprar incluso misiles antiaéreos rusos S-300. Cuba no tiene ni siquiera ese tipo de armamento antiaéreo, sigue con armamento obsoleto de la era soviética. Aunque ha recibido incluso préstamos, créditos rusos, para comprar armas, lo que han comprado no es suficiente como para ser un peligro militarmente hablando.
Pero hay otro factor incluso más importante que el de la capacidad militar. Es el hartazgo, el cansancio de los militares cubanos. Yo no puedo afirmar qué piensan los generales. No conozco el pensamiento privado, íntimo de ningún general, pero sí conozco el pensamiento de muchos soldados, sargentos, tenientes, primeros tenientes, capitanes, mayores incluso, y tenientes coroneles. La mayoría no va a defender al régimen. La mayoría se va a ocultar apenas sepan que sonó el primer disparo o que comenzó cualquier operación, porque están muy deseosos de que el régimen termine. Ya están convencidos que si el régimen continúa en el poder, el hambre, la miseria, la falta de derechos, los apagones, los bajos salarios van a continuar, y ellos van a seguir sufriendo, enfrentando ellos y sus familiares una situación verdaderamente muy compleja materialmente.
Y pongo énfasis en el aspecto material porque los militares, aunque sueñan también con vivir con un poco más de derechos y de libertades, la mayoría se ha hecho por una cuestión de disciplina al hecho de que no pueden hablar y tienen que callar. No pueden soñar con derechos a la libertad de expresión, prensa, asociación, reunión… Pero el hambre sí los toca de cerca, las necesidades, las carencias, la abuelita que muere por falta de un medicamento, la crisis energética, la crisis del transporte… Yo tengo información en mi móvil las 24 horas del día de lo que pasa constantemente en las unidades militares y en las unidades del Ministerio del Interior. Hay un cansancio tal y un deseo de que el régimen termine muy grande. Ahora la mayoría de los militares de bajo rango no tienen televisor porque se les rompió hace 3 años, por decir algo, y no han podido arreglarlo, o no tienen nevera, porque también está roto o porque nunca lo han podido comprar.
Pero también se esperaba otra respuesta en Venezuela de la propia población, aprovechando el shock inicial de la operación militar para sacar a Maduro, o en Irán. Se decía que la población se levantaría contra el poder para lograr que el cambio se produjese desde dentro, pero eso no pasó. Aunque también yo creo que el caso de Cuba es más desesperado desde el punto de vista económico que en Venezuela.
Sí, pero la reacción va a ser muy similar. Mientras Estados Unidos no comienza la acción en Venezuela, todo el mundo la desea e incluso corren mucho más riesgos, hay más protestas, más manifestaciones. En Cuba está pasando lo mismo. Pero cuando Estados Unidos interviene, todos pensamos que por lógica la población se va a sentir más animada, pero no, lo que pasa es lo contrario. Hay un ambiente muy peligroso, hay un estado de guerra y la gente lo que siente es que con cualquier acción que haga la van a matar. Así que lo que confían es que Estados Unidos termine lo que ha empezado.
El régimen cubano ya está amenazando a los presos políticos, a la población, a aquel que no esté dispuesto a pelear contra Estados Unidos, y ahí la mayoría dice: «Pues bueno, yo voy a esperar que haga Estados Unidos la obra completa». Pero no significa que no haya muchas personas corriendo riesgos, protestando y haciendo lo que creen necesario para potenciar el cambio, para potenciar el inicio de proceso de democratización.
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Publicación fuente ‘Radio Praga Internacional’
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