Prisoners Defenders: El gobierno de Botsuana conoce, sostiene y financia la esclavitud de los médicos cubanos

El Estado de Botsuana suscribió en 2024 un convenio por el que paga 3.500 euros mensuales —4.094,65 dólares al cambio oficial— por cada especialista, mientras el profesional cubano recibe sólo 1.000 dólares (un 24,42%). La diferencia bruta asciende al 75,58% de la tarifa contractual. En esta investigación, Prisoners Defenders documenta el convenio oficial entre Cuba y Botsuana; una facturación anual estimada superior a 4,2 millones de dólares para un contingente de 90 profesionales; y una regulación interna de obligado cumplimiento, firmada el 3 de julio de 2026 por el jefe de misión cubano, Dr. Pablo Ricardo Betancourt Álvarez, que restringe desplazamientos, visitas, amistades, pernoctas, uso de vehículos, libertad de expresión y vida social. Nuevos hallazgos desvelan la esclavitud de los médicos de Cuba en Botsuana y la implicación de su gobierno.
Ante la carestía de médicos especialistas, Botsuana es, desde hace muchos años, un cliente fiel de las brigadas de médicos de Cuba. Estas misiones, sin embargo, se producen en un marco retributivo y de violación de derechos que posee todos los indicadores de trabajo forzoso, una de las formas contemporáneas de la esclavitud moderna.
En primer lugar, el Gobierno de Botsuana no puede alegar desconocimiento del mecanismo que detrae de los profesionales cubanos la mayor parte de su retribución: el Convenio vigente-al que ha tenido acceso Prisoners Defenders a pesar de haber sido ocultado bajo cláusulas de confidencialidad- obliga a la parte cubana a emitir una factura mensual que separe expresamente el importe destinado a los profesionales y el importe transferido a Cuba. El Parlamento de Botsuana confirmó en abril de 2025 las tarifas de 3.500 euros por especialistas médicos de Cuba y 2.800 euros por profesional auxiliar, así como pagos a Cuba por P419.360.047 (31.3 Millones de dólares al cambio vigente) durante la década anterior. Sin embargo, ocultó deliberadamente que dichos fondos no están destinados a los profesionales cubanos.
Prisoners Defenders ha confirmado este agosto de 2026, mediante fuentes directas de primera mano, que los especialistas médicos de Cuba reciben tan sólo 1.000 dólares mensuales en Botsuana. No obstante, el Gobierno de Botsuana informó al Parlamento —según consta en el Diario de Sesiones del 1 de abril de 2025—que la tarifa contractual de cada médico especialista asciende a 3.500 euros mensuales, equivalentes a 4.094,65 dólares al cambio oficial.
La ocultación es evidente, puesto que el Estado de Botsuana, y así está articulado en el Convenio con el régimen de Cuba, conoce la separación de ambas partidas, establece las diferencias, paga la tarifa y, por tanto, sostiene materialmente el esquema feudal de vasallaje del régimen cubano con sus profesionales médicos. En otras palabras, el gobierno de Botsuana, por tanto, actúa en connivencia con la explotación, pues financia, controla, dispone y materializa con pleno conocimiento el sistema esclavista cubano: esto es aún más evidente cuando durante años, los salarios establecidos y ejecutados por el Superintendente del Hospital del Princess Marina Hospital, poniendo en copia al Ministerio de Finanzas del gobierno, han servido para alimentar la lacra de esta esclavitud en Botsuana.
Por medio del Convenio, el Estado botsuanés conoce el desglose de ambas partidas, paga la tarifa, aloja y despliega al personal y puede solicitar su sustitución. No es un tercero ajeno a la esclavitud: el gobierno actual de Duma Boko sostiene materialmente y con pleno conocimiento la arquitectura económica que permite un esquema de esclavitud moderna. Los documentos administrativos oficiales del Princess Marina Hospital registran los estipendios, como el fechado el 9 de marzo de 2020 y posteriores, de hasta 800 dólares para 18 puestos de especialistas o coordinación y que son remitidos a la administración financiera con copia al Ministerio de Finanzas del gobierno. La connivencia estatal no puede atribuirse, por tanto, a un desconocimiento del mecanismo de pago.
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