Jorge de Armas: Entrevista a Pedro Freyre / ‘Yo quiero ser un instrumento de la paz’

DD.HH. | Memoria | 13 de octubre de 2026

Nací en La Habana en 1949, lo cual parece ya otro mundo, y llegué a Estados Unidos en octubre de 1960. Me crié y estudié en Estados Unidos, hice mi carrera aquí. Estuve brevemente en España y después pasé dos años en Michigan, así que conocí un poco del resto de Estados Unidos. Pero mi vida ha estado muy enfocada en la realidad cubanoamericana y en toda esa obsesión con Cuba.

La pasión nace del hecho de que mi padre, que era abogado, siempre estuvo muy metido, desde que llegó a Estados Unidos, en el tema de llevar a Cuba hacia una democracia. Mi padre fue quien negoció el intercambio de los prisioneros de Playa Girón por medicinas. Mi hermano participó en la invasión y cayó prisionero en Playa Girón, y a mi cuñado lo mataron allí.

Ese es el cemento de esa pasión. Yo heredé un poco el papel de mi padre porque, de los seis hermanos —tres varones y tres mujeres—, fui el único que cursó estudios universitarios y, además, me hice abogado siguiendo sus pasos.

Mi padre era uno de mis héroes, así que no es muy complicado entender que siguiera con esa pasión. Yo te diría que la he estado ejercitando desde 1989, cuando empecé de verdad a meterme en los temas cubanos. Desde entonces he estado involucrado, tanto profesional como personalmente, abogando por diferentes causas.

Pedro Freyre habla con humildad, pero basta repasar su trayectoria. En el ámbito académico, es profesor adjunto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Miami y profesor invitado (lecturer) en la Facultad de Derecho de Columbia. Entre sus afiliaciones institucionales, es miembro de la junta directiva del U.S. Cuba Business Council de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, presidente saliente del Comité de Cuba de la Cámara de Comercio de Miami, presidente del Cuban Judicial Forum, miembro de la junta de la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de FIU y asesor del Engage Cuba Policy Council. Su práctica profesional relacionada con Cuba ha sido reconocida por Chambers Latin America/Global, The Legal 500 y la lista Lawdragon 100.

Es especialista en negociaciones complejas en zonas de conflicto y aboga por su resolución mediante el diálogo y la diplomacia. En un espacio tan polarizado como la nación cubana, quiero saber de dónde nace esa vocación por el diálogo.

Yo creo que la he construido por varias vertientes. Una es mi padre, que era un gran diplomático. Nunca apoyó al comunismo ni a la Revolución; apoyó precisamente lo contrario. Y, sin embargo, pudo sentarse a negociar directamente con Fidel Castro, cara a cara.

Para mí, aquello fue un ejemplo maravilloso de lo que significa concentrarse en el problema. Y el problema es cómo lograr una Cuba democrática, pujante, una Cuba que triunfe, una Cuba que esté sosegada. Mi padre me enseñó que hay que enfocarse en el problema y no en las personas.

Y creo que viene también de mi fe. Yo soy católico, me instruí con los jesuitas y creo que de ahí viene una tradición según la cual las cosas hay que hacerlas no para destruir, sino para construir.

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Publicación fuente ‘Hypermedia Magazine’