Roberto Álvarez Quiñones: Evitar una posible ‘chinización’ de Cuba

¿Qué se negocia en México entre el Gobierno de EEUU y la dictadura cubana? No se sabe. Lo que se sabe es que Cuba tiene solo reservas de petróleo para dos, o tres semanas, y que «si no llega algún tanquero en marzo la situación será catastrófica», según el experto Jorge Piñón, de la Universidad de Texas.
La economía de hecho ha colapsado. Y con la presión económica-político-militar impuesta por el presidente Donald Trump, la cofradía usurpadora del poder en Cuba se ha hundido en la peor crisis de su historia.
Funcionarios mexicanos dijeron al diario español ABC que los «primeros intercambios» se han enfocado en que EEUU suspenda el boicot a las exportaciones de petróleo a Cuba, a cambio de permitir «la entrada a la Isla de empresas estadounidenses a sectores importantes de la economía, como la energía, el turismo, la banca o las comunicaciones».
Pero me inclino a pensar que eso es lo que quiere el Gobierno de la señora Sheinbaum: enviar petróleo al régimen. Además, para invertir capital «americano» en la Isla primero hay que levantar el embargo. Y según la Ley Helms-Burton para poner fin al embargo, además de restablecer la economía de mercado, hay que suspender la represión política, liberar los presos de conciencia, formar un «Gobierno de transición, legalizar los partidos políticos, celebrar elecciones libres y elegir un Gobierno democrático».
Abogar por que EEUU permita la llegada de petróleo a Cuba para que el pueblo no sufra las consecuencias, suena muy humanitario. Pero resulta que «a grandes males, grandes remedios». O se aplica un remedio de momento muy doloroso, o no hay cura.
La cúpula dictatorial ha reaccionado con soberbia fidelista numantina, y su secular desprecio por el pueblo cubano, al que exhorta a defender la «revolución» con más hambre, apagones, sin transporte, etc. Miguel Díaz-Canel grita que jamás habrá cambio de régimen político. Y ha lanzado una réplica de la descocada Opción Cero de Fidel Castro, quien cuando se desintegró la URSS pretendió convertir a Cuba en otra Cambodia, con caldosas (sopas colectivas) en los barrios, apagones, transporte con caballos y bueyes, etc. Claro, luego legalizó el dólar y empezó el gran flujo de remesas a Cuba, autorizó el turismo internacional y las inversiones extranjeras. Esa jugada ya hoy no es posible.
El comunismo cae a la fuerza por influencia foránea o ruptura «arriba»
La tesis de que la crisis castrista-comunista es tan grave que el régimen caerá por sí solo sería lo ideal, lo mejor. Pero, aunque excepcionalmente ello puede ocurrir, no es eso lo que muestra la historia.
A los regímenes totalitarios (fascistas, comunistas y cayos adyacentes, o los teocráticos), se les ha puesto fin con fuerzas externas o una abrumadora presión extranjera. Fuerzas militares o presiones extranjeras acabaron con el fascismo en Alemania e Italia, y con tiranías parecidas como las de Saddam Hussein, Muammar Gaddafi, Pol Pot, Idi Amin Dada (Uganda), el apartheid en Sudáfrica o el régimen talibán de Afganistán.
Europa del Este se libró del comunismo gracias a la perestroika de Gorbachov. Y el remanente comunista de Slobodan Milosevic en Serbia (y sus crímenes en Kosovo) terminó con bombardeos de la OTAN durante cuatro meses (1999) y con el dictador encarcelado en La Haya.
A la URSS, además de la perestroika y la glasnot gorbachovianas, el puntillazo se lo dio la carrera armamentista impuesta por Ronald Reagan con su Iniciativa de la Defensa Estratégica (IDE), conocida como «Guerra de las Galaxias», un sistema espacial de rayos láseres para destruir los misiles soviéticos en el cosmos. En respuesta, el gasto militar soviético se disparó al 15% del PIB. La economía se hundió en una gran recesión que precipitó la desintegración de la URSS.
La dictadura venezolana es castrista, pero no comunista
La dictadura castrista es comunista, totalitaria, pero la chavista no. De eso se encargó el propio Fidel Castro cuando al «inventarla» le dijo a su alumno Hugo Chávez que no estatizara la economía venezolana. Le adelantó lo que luego le dijo en 2010 a la revista estadounidense The Atlantic, que «el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros».
Sin economía centralmente planificada y con «pluriporquería» (como años antes Castro I calificaba al pluripartidismo político) nació el Socialismo del Siglo XXI. En Venezuela hubo y hay partidos políticos opositores legales que incluso ganaron las elecciones de 2013 (ganó Henrique Capriles) y las de 2024, aunque Maduro en ambos casos se autoproclamó vencedor.
El Gobierno de Trump negoció dejar a Delcy Rodríguez como presidenta interina porque ella cuenta con el respaldo de las fuerzas armadas «bolivarianas» y podía evitar un caótico vacío de poder. En Cuba no hay a la vista una réplica «traidora» tipo Delcy capaz de pasarle por encima (o por debajo de la mesa) a Raúl Castro, las FAR, GAESA, el MININT, y el Partido Comunista.
O sea, quienes negocien con EEUU serán enviados por el régimen. Y si es el hijo de Raúl «el Cruel» quien dialoga en México con el Gobierno de Trump, nada más elocuente.
Si en las fuerzas armadas venezolanas había quizás un chivatón del régimen (cubano o venezolano) por cada 40 o 50 militares, en Cuba puede que haya uno por cada diez militares. La tiranía Castro Ruz cuenta con la más abrumadora maquinaria de represión conocida en América Latina.
Provocar una fractura en la cúspide dictatorial militar y civil
No ha podido organizarse en la Isla una oposición interna cohesionada como para tomar el poder mañana mismo, digamos. Se requiere crear un frente amplio plural opositor, que incluya al exilio, capaz de hablar a la dictadura con una sola voz, y eventualmente integrar un Gobierno Provisional de transición a la democracia.
El objetivo lógico de esta enorme presión psicológica y de las sanciones de EEUU es provocar una fractura en el alto mando dictatorial, sobre todo en las Fuerzas Armadas, pues la dictadura cubana es netamente militar desde siempre. Todo cambio estructural en Cuba pasa por las FAR, cuyo jefe siempre ha sido un Castro Ruz.
La estrategia de Trump de sancionar, presionar y boicotear las exportaciones de petróleo podría quedarse corta. Y sin con la actual estrategia estadounidense no se logra la ruptura «arriba» (cúpula dictatorial) y solo se consigue que la dictadura por «abajo» restaure la economía de mercado, el pueblo cubano seguirá esclavizado y sufriendo la violación de los derechos humanos y sin sus libertades elementales.
Mercado abajo y dictadura arriba harían de Cuba otra China
Eso desbrozaría el camino para la «chinización» de Cuba: convertirla en una China tropical, lo cual impediría la liberación del pueblo cubano, con capitalismo abajo, dictadura arriba, y el PCC y la Constitución raulista-estalinista a todo tren.
La China post-Mao mostró al mundo algo insólito que no imaginaron Marx, Lenin, Mao, o «Che» Guevara: que un Partido Comunista pudiera seguir gobernando si desechaba el dogma de la economía centralmente planificada y abría la economía a la propiedad privada, la “mano invisible’ que mueve al mundo, mientras se mantenía la tiranía comunista.
China, y también Vietnam, constituyen una inédita hibridación de capitalismo con comunismo, con empresas capitalistas y leyes totalitarias que prohíben las inversiones en los medios de comunicación y sectores de «seguridad nacional», de propiedad estatal.
Si los jerarcas de GAESA y cayos adyacentes ya no han «achinado» a Cuba ha sido por la oposición de Raúl «el Cruel» renuente a «traicionar» el legado-alergia de su hermano a la propiedad privada. Los dirigentes del PCC y demás oligarcas castristas saben que sus colegas del Partido Comunista chino se hicieron millonarios luego de robarse las empresas estatales y con sus «contactos» políticos obtuvieron licencias, contratos privilegiados, y préstamos de bancos extranjeros.
Actualmente hay en China diez millones de chinos millonarios y 1.058 bimillonarios con más de 1.000 millones de dólares cada uno. Y mucho de ellos son antiguos funcionarios y hoy miembros del Partido Comunista y diputados. Por ejemplo, Zhong Shanshan, tiene 71.300 millones de dólares; Zhang Yiming (69.300 millones), Ma Huateng (62.800 millones), y así otros 1.055 billonarios más.
Es cierto que Cuba está enclavada en el mundo occidental, a solo 140 kilómetros de EEUU, y dista mucho de la cultura autocrática ancestral oriental, y que una chinización sería poco probable. Pero si GAESA y la mafia catrista continúan gobernando, con toda probabilidad intentarán adaptar y reacondicionar el modelo chino a Cuba. Eso hay que evitarlo.
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Publicación fuente ‘Diario de Cuba’
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