Jorge Luis González Suárez: La disparatada Guía de protección ante agresión militar

La Defensa Civil dio a conocer hace unos días una “Guía Familiar para proteger a la población ante una agresión militar”, que ha sido promovida por la prensa y la TV e incluso por Russia Today y Telesur.
Dicha guía es incongruente, disparatada e irreal. A la mayoría de la población cubana, y especialmente a los vulnerables (ancianos, niños y enfermos), le sería imposible seguir sus consejos.
Se inicia el documento con la orientación de tener “una mochila familiar con agua potable y alimentos”.
Suponiendo que en todas las casas dispongan de una mochila (el costo de una actualmente no baja de los 15.000 pesos), el material con el que generalmente están confeccionadas es un vinilo fino, incapaz de soportar grandes pesos. Entonces, si la cargamos con muchas cosas, se rompería antes de llegar al lugar al cual vamos.
También es importante determinar el número de personas que se trasladarán con esa mochila. Según las normas científicas, en un clima como el de Cuba, una persona debe consumir dos litros diarios de agua (y más los niños). Así, un grupo de cinco personas debe llevar 10 litros como mínimo, cantidad imposible de cargar por su peso y por el espacio que ocuparía en la mochila.
Según lo orientado por la Defensa Civil, hay que llevar alimentos. Por lógica, serían aquellos alimentos que puedan conservarse por un largo tiempo y no necesiten cocción, como galletas en paquetes de celofán, enlatados, conservas u otros similares. Toda esa mercancía se vende hoy solamente en las mipymes o en las tiendas en divisa. Por tanto, si la familia no cuenta con bastante dinero ni recibe remesas del exterior, ¿cómo adquiere esos alimentos?
También aconseja la guía tener un “radio con energía alternativa”. Hace tiempo que en Cuba no se ven radios de ese tipo en el mercado. Solo hay los traídos del exterior. Su precio, de aparecer alguno, sería inalcanzable para la mayoría de las personas. Y no todos los celulares cuentan con radio.
Respecto al consejo de llevar una linterna, no todo el mundo dispone de la cantidad de dinero que cuestan las más baratas.
¿Y dónde se recargarían el radio, la linterna y el celular después de consumir su carga?
El último consejo es llevar medicamentos. También es muy difícil, pues la gran escasez de medicinas es notoria hasta en los hospitales. Muchas personas que consumen medicamentos por prescripción médica para algún padecimiento pasan las de Caín para conseguirlos.
¿Qué medicamentos podemos llevar si aparece alguno? Lo más elemental: analgésicos, algún antibiótico, gasa, esparadrapo, etc. Pero esas cosas solo se pueden conseguir por la izquierda y bastante caras.
La guía omite algo muy importante: ¿Para dónde iremos de producirse un ataque aéreo?
Aquellos refugios y túneles construidos en la década de 1980, que convirtieron a La Habana en un queso gruyer, ahora están tapiados, derrumbados o llenos de agua, pues jamás tuvieron mantenimiento.
Habría que desplazarse hacia los campos donde existan cuevas, sitios protegidos o lugares preparados al efecto.
En estos instantes, aunque dicen que las personas deben evacuarse a los lugares señalados, yo por lo menos no sé hacia dónde tendría que dirigirme.
Tengamos en cuenta que las mochilas aconsejadas por la Guía de la Defensa Civil pesarían demasiado para ser llevadas por personas de edad avanzada. Y si llevan menores que tienen que cargar en brazos, todavía peor.
Creo que en mi caso, con 78 años y varios padecimientos, no sería capaz de caminar más de 50 metros con la mochila a cuestas.
Una guerra moderna no permitiría realizar las acciones propuestas por las autoridades cubanas. De llegar a suceder un ataque aéreo, la mayoría de las personas no tendría posibilidades de esconderse siquiera. Las víctimas civiles se contarían por millares.
Eso es precisamente lo que busca el régimen: aterrorizar a los cubanos con la posibilidad de un ataque norteamericano. Por eso nos machacan con la cantaleta de que “las bombas no tienen nombres” y que, por muchos problemas y dificultades que tengamos, “hay que defender a la revolución hasta la última gota de sangre”.
Ojalá que no ocurra una guerra, pero de haberla, los principales culpables serían los gobernantes castristas por su empecinamiento en mantenerse aferrados al poder y sin hacer concesiones.
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Publicación fuente ‘Cubanet’
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