Yolanda Huerga: Testimonio del hijo de Guillermo del Sol tras 70 días de huelga de hambre

DD.HH. | 27 de agosto de 2026
©Cubalex

Al llegar a los 70 días de la protesta extrema del activista y periodista independiente Guillermo del Sol en Santa Clara, el impacto de su medida de fuerza trasciende lo político para convertirse en una encrucijada personal.

Su hijo, Adrián del Sol Alfonso, encarna una postura compleja pero constante: la profunda alarma ante el inminente riesgo mortal que enfrenta su padre y, al mismo tiempo, un respaldo incondicional a la legitimidad de sus demandas.

El desgaste físico del opositor contrasta con la convicción que mueve su ayuno voluntario, el cual busca visibilizar e interceder por la liberación de 18 presos políticos. Para Adrián, la experiencia cotidiana en su vivienda se ha transformado en un proceso desgarrador.

“Es extremadamente difícil ver morir a una persona delante de ti, y más si es un ser querido. La vida cambia completamente, no sólo para él sino para todas las personas allegadas. Yo no tengo valor para comer, ni dejaría que nadie comiera delante de él por una cuestión de respeto”, confesó el joven en declaraciones a Martí Noticias.

Pese a la angustia, Adrián defiende la causa de su progenitor y responsabiliza directamente al gobierno cubano sobre cualquier desenlace fatal. A su juicio, la firmeza de Guillermo del Sol responde a una vocación de servicio hacia quienes considera encarcelados de forma injusta:

“Es una decisión que yo se la respeto, igual que respeto mucho el trabajo a favor de los presos políticos. Él es una de esas personas que yo lo he visto luchar para ayudar a los presos políticos”.

El compromiso del activista cuenta con antecedentes que ayudan a comprender la determinación de su acción. Adrián evocó el encarcelamiento de su abuelo paterno, quien permaneció dos décadas tras las rejas por motivos políticos.

Esta experiencia histórica constituye, según explicó, la raíz del compromiso anticomunista y la solidaridad hacia los prisioneros que demuestra su padre.

“Mi padre lleva esa vivencia marcada en la sangre, lo que explica su firme compromiso con los prisioneros políticos y su inquebrantable determinación de luchar contra el comunismo”, señaló.

Las actualizaciones ofrecidas por el joven a través de redes sociales y medios independientes dan cuenta de una situación de salud al límite. Las patologías previas de Guillermo del Sol, entre ellas la diabetes e hipertensión arterial, complican de manera drástica el cuadro de deshidratación e hipoglucemia que presenta.

Según las últimas evaluaciones compartidas por su hijo: Guillermo tiene dolores intensos de cabeza, afecciones en la zona lumbar y marcadas dificultades para orinar.

Su presión arterial marca rangos de 190 con 110 y 190 con 120, las cuales no se logran estabilizar ni siquiera con la administración de medicamentos.

El calor sofocante en la vivienda de techo de fibrocemento, agravado por la falta de fluido eléctrico, crea una atmósfera extrema que el propio Adrián describe como estar dentro de un «horno al mediodía».

“Ya su organismo empezó a alimentarse de sus órganos”, alertó el joven al reiterar su llamado a organizaciones de derechos humanos y a la sociedad civil para que mantengan la atención sobre la evolución de este caso.

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Publicación fuente ‘Martí Noticias’