Marleidy Muñoz: Morir en uniforme / Los hijos que Cuba convirtió en soldados

¿Cómo le pregunta una madre a otra por la muerte de su hijo? ¿Cómo se atreve a hablarle de duelo, de flores y velas al borde de una tumba, de las causas de una muerte, de posibles responsables, de justicia?
Yo lo hice.
No con una madre, sino con muchas.
Madres y padres cubanos que perdieron a sus hijos cuando apenas habían comenzado a vivir.
Unos murieron en un incendio voraz; otros quedaron atrapados tras una explosión en un almacén de armamentos. A otro lo encontraron muerto en su cama: alguien llegó hasta allí con un arma y le quitó la vida mientras dormía. Algunos tomaron un fusil y se quitaron la suya. Otros murieron en accidentes. Hubo quienes enfermaron y no recibieron atención médica a tiempo. También hubo quienes desaparecieron y nunca volvieron a casa.
Todos estaban bajo custodia del Estado cubano cuando fallecieron: cumplían el Servicio Militar Activo (SMA)*. Cuba obliga desde 1963 a los varones de entre 17 y 28 años a cumplir el SMA durante un período de uno a dos años. Los obliga a vestir uniforme militar. A que los llamen soldados. A abandonar temporalmente sus estudios y proyectos. A obedecer órdenes. A poner su vida bajo la responsabilidad de instituciones que responden al Partido Comunista, el único legal en el país.
Sin embargo, cuando decenas de jóvenes han muerto mientras cumplían el Servicio Militar, sus familias se han enfrentado al silencio, a la falta de explicaciones y a la impunidad de quienes tenían la responsabilidad de protegerlos.
Greidy Fernández, la madre de Darío Feria Fernández, todavía intenta entender qué le ocurrió a su hijo. Darío tenía 19 años cuando murió en 2025. Le faltaba un mes y 17 días para cumplir los 20. Era de Esmeralda, Camagüey. Cuando entró al Servicio Militar, su madre era una mujer sola que debía sacarlo adelante a él y a sus otras dos hijas pequeñas.
Él pasaba el Servicio Militar en una unidad del Morro-Cabaña en La Habana, a 516 km de su pueblo natal. Un día, tuvo un accidente de tránsito y perdió la vida. Ella no sabe mucho más. Las autoridades nunca le explicaron las circunstancias del accidente ni le presentaron investigación alguna sobre lo ocurrido.
«Lo único que tengo claro es que se los entregué vivo, con buena salud, y me lo devolvieron en un ataúd».
En la última década (2016-2026), han fallecido, al menos, 89 jóvenes que cumplían el Servicio Militar en Cuba, según un registro elaborado por elTOQUE a partir de datos recopilados de investigaciones periodísticas, testimonios familiares y reportes independientes publicados durante ese período. Se trata de una base de datos pública, abierta a la actualización de los casos y a recibir reportes que podrían añadirse.
El registro reúne la siguiente información de cada caso: el nombre de la víctima, fecha de muerte, edad, provincia de origen, unidad y territorio donde cumplía el Servicio, y las causas reportadas del fallecimiento —cuando esos datos pudieron determinarse—. También incorpora otras descripciones y links de referencias que permiten reconstruir, de manera parcial, las condiciones en que ocurrieron las muertes. La ausencia de información en algunos campos refleja, precisamente, los límites del acceso a datos públicos y a investigaciones oficiales sobre estos hechos.
La investigación forma parte de un proyecto documental más amplio sobre las muertes de jóvenes durante el SMA en Cuba en los últimos diez años. Además de la base de datos y este reportaje, el repositorio reúne normativas cubanas e internacionales, entrevistas con seis expertos y testimonios de ocho familiares, algunos de los 46 consultados en total. En conjunto, los materiales permiten analizar las muertes no solo como una sucesión de casos individuales, sino también en relación con el funcionamiento del Servicio Militar en el país y la respuesta de las autoridades y las instituciones responsables.
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