Vladimír Kroc & Gonzalo Núñez: Entrevista a Eduard Freisler / ‘Los mayores millonarios y los empresarios más importantes de Cuba son los líderes del ejército’

Autores | Memoria | 30 de abril de 2026
©Imagen de ‘Tango cubano a ritmo de blues’ / Foto: Edice N

Tango cubano a ritmo de blues acaba de ganar el premio al mejor libro de viajes del año en Chequia. Escrito por el periodista Eduard Freisler, narra distintas peripecias del autor en la isla caribeña, con la que le unen vínculos de turismo, amistad, solidaridad, trabajo y hasta amor.

Cuba será libre y próspera de nuevo, algún día. Y pronto, vaticina y desea el periodista checo Eduard Freisler, un viajero empedernido que se ha convertido en especialista en Cuba y viaja constantemente a la isla, la última vez hace pocas semanas, en lo peor de la crisis económica que mantiene en vilo al pueblo cubano.

Por eso, como quiere a Cuba y sabe de ella, ha escrito un libro de crónicas que para su sorpresa acaba de ganar el premio Hanzelka y Zikmund al mejor libro checo de viajes del año.

El libro se titula Tango cubano a ritmo de blues (Kubánské tango v rytmu blues) , que encapsula los constantes viajes de Freisler a la isla caribeña por distintos motivos desde comienzos de milenio, como explica en entrevista con Vladimír Kroc de Radiožurnál.

“El título Tango cubano a ritmo de blues es bastante claro. Tango porque trata sobre los cubanos bailando con Fidel Castro durante 70 años, a un ritmo que, por supuesto, es deprimente, porque la dictadura se ha prolongado durante muchísimo tiempo y el pueblo ha sufrido privaciones y represión durante 70 años. Creo que la vida en Cuba es más deprimente incluso ahora que antes, todo va más lento, la vida allí es realmente aburrida. Estuve allí hace 14 días por última vez y nunca había visto Cuba en un estado tan desolador y lamentable”.

Eduard Freisler tenía el germen del libro en la cabeza (y su ordenador) desde hace tiempo, pero prefirió esperar, prefirió darle tiempo a sus amigos y seres queridos en la isla que estuvieran a salvo para no perjudicarlos.

“El libro tiene unas 260 páginas, pero podría haber tenido 700, porque tenía muchísimas historias. Llevo 25 años yendo allí y he desempeñado diferentes roles: periodista, cooperante, viajero, turista, incluso como esposo, porque viví con una mujer cubana durante un tiempo. Así que tenía muchas historias y tuve que elegir. Pero lo más mágico fue cuando descubrí mis viejos diarios en el sótano, de 2003 y 2005, con algunas notas garabateadas. Eso me refrescó tanto la memoria que pensé que podía empezar a escribirlo. Claro que también tuve que esperar, porque todavía tenía familiares o ex familiares allí, y muchos amigos, y no quería herirlos de ninguna manera”.

Comité de Defensa de la Revolución

Eduard Freisler, un enamorado de Cuba, a pesar de todos los problemas que sufren los cubanos, recuerda su primera vez en la isla.

“Mi primera vez en Cuba fue a principios del milenio. Conocí a un amigo que me invitó a una celebración del jefe del comité de calle, los llamados Comité de Defensa de la Revolución (CDR). La generación mayor checa lo recuerda, nosotros también teníamos comités de calle durante el comunismo. Entre otras cosas, estas personas redactaban evaluaciones políticas de cada miembro de su zona, que el comité  protegía de enemigos externos e internos. Claro, esas evaluaciones podían arruinar tu carrera profesional, incluso tu vida. Pero el comité  también se encargaba de la limpieza, de algunos planes de evacuación para huracanes, de campañas de vacunación. Tenían muchas de esas tareas, pero hicieron mucho daño. Imagínense ahora tener que ir a una celebración y agradecerles por defender la revolución. Allí conocí a mi primera jefa de comité de calle, una anciana con un vestido floreado, gafas y un moño. Era tan menuda. Y pensé: ella saluda a todo el mundo, pero seguro que le tienen miedo y ha arruinado unas cuantas vidas. Esa fue mi primera gran historia de Cuba, que simplemente anoté en uno de mis diarios”.

Mucho ha cambiado desde entonces, desde esa primera vez, agrega el periodista Eduard Freisler. Y casi todo para mal.

“Ahora Cuba conmemora 65 años de la Bahía de Cochinos, la batalla en la que los exiliados cubanoamericanos desembarcaron en Cuba con el apoyo de la CIA con la intención de derrocar a Fidel Castro. Los cubanos entonces querían defender a Fidel y la revolución. Tras el colonialismo, tras algunos dictadores y la influencia estadounidense, por primera vez serían independientes, y Fidel, que aún no se denominaba comunista, convertiría Cuba en una nueva sociedad donde todos prosperarían. Así que lo defendieron y creyeron en el proyecto al principio. Después, se convirtió más en una cuestión de lucro y de intentar formar parte de la élite. Y ahora que los volví a ver después de un tiempo, incluso los que antes eran los más fieles a la revolución, ahora se quejan igual que todos los cubanos: no tienen comida, ni dinero, ni medicinas, viven en ruinas, a nadie le importan ya”.

Eduard Freisler es un periodista que ha viajado mucho por Cuba, por eso la entiende y por eso no puede dejar de denunciar las injusticias y desigualdades del sistema.

“Cuba sigue siendo una dictadura comunista, una junta militar está en el poder. Los mayores millonarios y los empresarios más importantes son los líderes del ejército. Y sí es un poco arriesgado ir, pero todo el mundo te dirá que cuando vienes a Cuba, aunque la gente tenga hambre y esté desesperada, nunca te atacarán físicamente, nunca te insultarán. Y aunque te insistan constantemente para que les des unos pesos, les compres leche para los niños o que les compres un cerdo, lo que ahora es una aspiración de vida, porque puedes tener una granja de cerdos y vender lechones o consumir la carne. A pesar de todo lo anterior, los cubanos siguen siendo respetuosos y sigue siendo muy agradable estar con ellos”.

Tango cubano a ritmo de blues es una visión realista y dolorosa de la crisis que afecta al pueblo cubano hoy en día, en los ojos de Eduard Freisler, un periodista checo que habla con amor y con dolor, porque sabe de Cuba.

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Publicación fuente ‘Radio Praga Internacional’