Carlos Ferrera: Entrevista a Armando Quesada [Fragmento, 2020]

Autores | Memoria | 10 de septiembre de 2026
©Armando Quesada (izquierda) junto a Norberto Fuentes en la autocrítica de Heberto Padilla en 1971 / Fotograma del documental ‘El Caso Padilla’

«Reproduzco la transcripción de un pequeño fragmento de la larga entrevista a Armando Quesada, que pronto podremos ver en la pantalla*.
Su autor, sabiendo de mi inclinación por la controvertida figura de Alicia Alonso, me ha pasado una parte del diálogo con Quesada que protagoniza la Prima Ballerina Assoluta. Quesada era el “conseguidor” de Alicia, su valedor y enlace con Fidel y el responsable de todo lo concerniente a su vida pública y privada.
Para ello, dentro de la compañía del Ballet Nacional de Cuba, dispuso de los servicios de una fiel espía que después se convirtió en una de sus más feroces denunciantes: la Primera Bailarina Loipa Araújo».
Carlos Ferrera, 13 de febrero 2020
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¿Quién dirigía eso?

Nominalmente Pavón, pero yo era el tipo.

Pero ¿dónde se reunían? ¿En Palacio?

No, no, no, en una casa. La escolta me fue a buscar a las dos de la mañana y me llevó para una casa. A partir de ahí yo comencé a saber cómo hablar con él… A Fidel tú tienes que decirle lo que tú piensas… él no conoce medios tonos, tú tienes que decirle lo que tú piensas, aunque él se encabrone. Entonces yo empecé diciendo y lo convencí de todo, a base de que yo no tenía nada que perder… Lo convencí de que Alicia era más embajadora que nadie, más revolucionaria que nadie, que Alicia era mejor que un embajador… y se convenció. Me dijo; “Autorízame eso”. Y ya lo demás, lo de la seguridad, llamó a Abrantes y yo argumenté “esos son balletómanos y son maricones, pero no se quedan, porque para ellos la vida es el ballet, por tanto, no se van a quedar”. Abrantes no quería, y yo dije “que salgan bajo mi responsabilidad, si alguno se queda voy preso yo”. Fidel miró a Abrantes y le dijo “tú le vas a dar ese poder a Quesada”. Entonces Abrantes accedió. El lío fue que yo empiezo a resolver todos los problemas, porque el tipo me dijo, “ve a buscar mañana los permisos”. Yo al otro día –porque Alicia me había insultado– le dije a Alicia: “Todo el linóleo, las llaves de la carroza, la comida y la autorización de viaje de los tipos. La gira la discutes con otro de menos nivel que yo”. Alicia se volvió loca.

Yo empecé a trabajar normal, en mis planes, a realizar en cultura el mejor trabajo posible, salvo la cosa de los homosexuales que fue una cuestión fatal. Yo traje decenas de grupos de Europa que nunca tenían que venir a Cuba. Después Fidel me hizo jefe de todos los actos de Estado en Varadero, de todos los Jefes de Estado y Secretarios del Partido de países socialistas que vinieron. Yo llegué a controlar grandes cantidades de recursos y entonces dirigía los espectáculos. Claro, tenía un ejército de gente que trabajaba conmigo… Y esa época se caracterizó por esa cuestión ideológica. Fue una época muy intolerante.

¿Nunca tuviste enfrentamientos en el ballet?

No. No. Lo que pasa que Alicia, a partir de que yo le resolví los problemas, me empezó a respetar. A partir de que yo le resolví los problemas en una noche. Los que nadie le resolvió.

Pero Loipa te abrió fuego en la UNEAC…

¿Por qué, si yo a Loipa la ayudé cantidad? Lo único que hice fue ayudarla. Incluso yo tengo una anécdota; cuando Loipa estaba casada con Azari Plizeski, estaban de gira por Europa y me llamó Fernando Alonso. Yo tuve que volar directo a Moscú, porque Azari se estaba templando a Mirta Plá, y Loipa estaba bailando con él. Yo tuve que ir a Moscú para resolver ese problema. Y llevar a dos tipos que trabajaban conmigo y amenazar a Azari, “te voy a sacar a patadas por el culo, te voy a botar de aquí. Tú en esta gira no te tiemplas a más nadie, nada más que a Loipa…”

¿Y no tuviste que ver con la salida de Lefebre?

Esa fue Alicia, la que tomó la decisión. Estando yo ahí un día me llamó Alicia Alonso, en las conversaciones que teníamos, y me dice “Lefebre viene a Cuba con Menia Martínez”. Pero Lefebre en el 66 ayudó a seis bailarines que traicionaron en París, y yo no quiero que él entre a Cuba este verano. Él no puede entrar a Cuba. Entonces llamé a Fidel; “¿Qué hacemos?”, le pregunté, y me dijo “Toma tú la decisión que implique que a Alicia no le pase nada. No, Lefebre no entra a Cuba”. Entonces llamé a Abrantes y me dijo, “¡Coño pero quien va a operar esto?”. “Yo mismo, – le dije- ponme dos carros del G2 en el aeropuerto”. Y yo operé.

¿No lo dejaste bajar del avión?

No, él bajó del avión, pero lo metí en un lugar. “Ven pacá”, y le conté la historia; “Mira Lefebre contigo no hay nada, Alicia no quiere que entres, esto es un ajuste de cuentas porque tú ayudaste a seis bailarines en el 66…”. Y él se fue. Al otro día Menia Martínez lo que armó fue mucho; su hermana era secretaria de Carlos Rafael Rodríguez, que me llamó, entonces le dije, “Eso no tiene que ver conmigo, fue una decisión de Alicia y Fidel no quiere que a Alicia le pase nada…”. Yo a Loipa jamás, al contrario, a ella la ayudé, fuimos compañeros en la UJC, o sea, nunca le hice nada, fue la época… quizás ella no asumió lo que pasó, pero yo no recuerdo ningún incidente con ella. Quizás…. Mira, yo tuve que salir urgente para Moscú y me pasé una semana vigilando a Azari. Yo tenía tanto poder, que llegué incluso a hablar con un tipo de la policía, de la Lubianka de Moscú para que fuera conmigo a amenazar a Azari. Cuando Azari vio al ruso, tembló. Le dije, “mira Azari tú eres mi socio”, yo fui bueno con Azari, Azari lo sabe, yo fui con él mamey, cuando te digo mamey es mamey de verdad. Pero Loipa está sufriendo porque te estás templando a Mirta Plá… “Coño Quesada, me gusta Mirta…”, me dijo él.

Pero del ballet también sacaron a los maricones…

Sí, pero no fue así. Con Alicia se consultaba. Alicia era una figura. Para hacerte una anécdota, cuando Laura le da el tiro a Mario Balmaseda, ella me llamó y yo fui el tipo que manejó toda la situación. Mario Balmaseda le pegaba los tarros a Laura y le pegaba. Y un día ella cogió un revólver y le dispara, claro, lo hiere. Cuando Alicia se entera, se desmaya y Fernando Alonso me llama, recuerda que yo los atendía a ellos personalmente. Le digo, “no se preocupe, dígale a Alicia que no va a pasar nada. Yo le garantizo eso. Ahí lo que hay es que desaparecer todo”. Imagínate llegar en la mañana a la policía y decirme el coronel “dame toda la documentación” y yo responderle que ese caso no existe. “No que…” y yo, “¡Ya te dije que ese caso no existe! Además, te mando preso, porque yo tengo autoridad para hacerlo”. Le dije a Fernando que Mario no tenía casa y tenían que darle treinta mil pesos, y a Mario le dije “cállate la boca que te van a dar treinta mil pesos”. A Mario le convenía, se quitó el problema, se curó. Yo fui para cultura. Fidel me dice “tú atiendes a Alicia Alonso directamente, todos los problemas de Alicia son tus problemas, desde los personales hasta cooperación. Si la ciega tiene problemas, es tu responsabilidad entre otras cosas”. Voy para allá a ocuparme de la danza, del teatro, del arte profesional que era lo que yo dominaba. Y a partir de ahí yo empiezo a tener un enorme poder. ¿Te imaginas?

A partir de que yo participé en este evento, y el tipo hablaba conmigo, yo me convertí en un personaje. Además, yo tuve un poder real absoluto en el sentido de que a mí me daban carta abierta. Yo recibí autorizado por él y firmado por el presidente del banco; “Armando Quesada tiene autoridad para cerrar un hotel, coger un avión, o sea, tiene potestad ejecutiva”. Yo cerré el Versalles de Santiago varias veces…entonces me puse a trabajar. Yo le resolví a Alicia Alonso varios problemas. Ella llevaba tres o cuatro años pidiéndole a Carlos Rafael y a Dorticós doce mil dólares para un linóleo, comida especial para el ballet, dos carros nuevos y que eliminaran las prohibiciones a cuatro o cinco maricones que la seguridad no les permitía viajar. Alicia, cuando fui a hablar con ella, me dijo «¡Tú no puedes hacer es Quesada, tú eres de la Juventud!”. Esa misma noche llamé a Fidel, me recibió de madrugada, se encabronó, pero me dio todo… porque yo a partir de ahí logré ciertas cosas…

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[*] Hasta la fecha esta entrevista o documental no ha sido exhibido (N. de inCUBAdora).

[**] Este fragmento de entrevista se encuentra en Despierta un fantasma del Quinquenio gris. Armando Quesada resucitará en celuloide, texto del historiador y guionista Carlos Ferrera (2020).